La pérdida de un ser querido es uno de los desafíos más complicados ante los que la vida nos coloca. El dolor profundo y lacerante incide directamente en nuestra vida cotidiana, quitándonos el ánimo, la energía, la vitalidad y la esperanza. Aceptar que el ser querido simplemente no volverá se convierte en algo que parece inalcanzable.

Cuando sobreviene la muerte de una persona cercana, cada individuo elabora el duelo a su manera, dependiendo de su propio carácter, de las circunstancias de la pérdida, etc. En un momento u otro a todos nos toca y, aunque no siempre con la misma intensidad ni al mismo tiempo, pasamos por unos periodos o fases en las que coincidimos experimentando unas emociones determinadas.

De esta manera la primera fase del duelo es la que podemos denominar de evitación. Bajo el golpe de la pérdida, el individuo se sume en un estado de irrealidad y de negación de la desaparición del ser querido. Es la fase en el que el estado de shock y los sentimientos de incredulidad se adueñan de nosotros. Aparece la tristeza, el llanto y la desesperación pero todavía no hemos empezado a asimilar la pérdida. Es una fase que puede durar horas, días e incluso meses, dependiendo de los casos.

La segunda fase es la más complicada, la más dolorosa y difícil. En ella empezamos a asumir que la pérdida es real y el dolor agudo empieza a hacer acto de presencia en nuestro día a día. Es en esta etapa en la que nos mostramos ausentes del mundo, desinteresados por lo que en él sucede, en ocasiones nos asalta una rabia repentina, una furia venida de no se sabe dónde… que deja paso al enfado, a la desesperación, al llanto. Puede aparecer también la culpa, la culpa por estar vivos, la culpa por poder reír y participar del mundo. Esta situación puede durar meses y, en los casos de duelo complicado o patológico, años.

La última fase es la de aceptación. Finalmente podemos conectarnos con nuestra vida cotidiana. Poco a poco, los recuerdos de la persona perdida dejan de vivirse como algo profundamente amargo para dejar paso al cariño, a la nostalgia, sentimientos todos ellos mucho más soportables y que evidencian que la aceptación se ha producido.

Podemos encontrar distintos autores que al referirse a las fases del duelo hacen referencia a un mayor número de éstas, si bien lo importante es que lo  vivido por todos nosotros en  una circunstancia así es coincidente ya que tenemos emociones encontradas, y bien secuencialmente o bien de forma más entremezclada experimentamos negación, aislamiento, ira o enfado, depresión o tristeza y, antes o después, también llega la aceptación.

Es importante tener en cuenta que estas fases no sólo son aplicables al fallecimiento de un ser querido, ya que aunque no es comparable, sí son extensivas a otras pérdidas afectivas o materiales como pueden ser una separación de pareja, una ruptura de una relación de amistad, la pérdida de un trabajo,  un cambio de domicilio…

¿Existe alguna forma de evitar el duelo?

Por supuesto que no, además es necesario y sano pasar por él. Sin embargo podemos tener en cuenta algunos consejos que nos lo harán más llevadero:

  • Démonos permiso para experimentar el duelo, para ser conscientes de nuestra vulnerabilidad, de nuestro dolor. Dejemos que llegue a nuestra vida como algo normal y necesario.
  • Expresemos nuestras emociones, no las reprimamos. En este momento, somos un mar de sentimientos encontrados, llora cuando lo necesites, deja paso a la rabia, a la furia, incluso a la culpa. Poco a poco se irán matizando y difuminando para dejar paso a la fase de aceptación.
  • Seamos pacientes, el duelo no es algo que se resuelva en una semana ni en dos, de nada sirve fingir que eres fuerte, así que date el tiempo necesario para que poco a poco se vaya resolviendo.
  • Estamos frágiles ahora, así que probablemente sea el momento de aplazar las decisiones importantes, dejándolas para más adelante.

En cualquier caso apóyate en tu entorno, en la gente que te rodea y te quiere, no te aísles demasiado y deja que el afecto de los demás te reconforte, y si ves que la pérdida te sobrepasa o se dilata en el tiempo, siempre puedes pedir ayuda a un profesional, no tienes por qué estar solo en esto.

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