Milton Erickson, psiquiatra americano, desarrolló una técnica de hipnosis que, a diferencia de la hipnosis clásica basada fundamentalmente en el trance profundo y la sugestión directiva, se sustenta en conseguir la colaboración del sujeto para su beneficio en un estado de trance que puede ser ligero, similar a un estado de relajación.

La hipnosis necesita un estado de conciencia modificado, un estado intermedio que se sitúa entre la vigilia y el sueño, es decir, un estado parecido al que todos pasamos diariamente, aunque sin darnos cuenta, cuando comenzamos a dormir, o al despertar. Además necesita focalizar la atención; es un estado de concentración máxima en el que se desconecta de lo externo, algo similar a lo que experimentamos cuando estamos completamente absortos por la trama de una película o una novela y olvidamos todo lo que nos rodea. Éste es justo el estado de conciencia que la terapia de hipnosis ericksoniana utiliza.

Pero sin duda la clave fundamental de este tipo de terapia es que pone su foco en la participación activa del sujeto o paciente. Así, usando como vehículo la conversación y el lenguaje simbólico y metafórico, el terapeuta guía al inconsciente del sujeto y le permite empezar a encontrar soluciones para aquellas situaciones o sensaciones que quiere transformar.

Milton Erickson creía que la mente no-consciente permanecía siempre a la escucha y que usar la metáfora y los cuentos como herramientas esenciales de trance se convertía en una oportunidad para que la persona pudiese escuchar y aceptar las sugerencias con las que podía sentirse más cómodo, respetando siempre su propio ritmo y sin ninguna presión añadida. Con esta colaboración, el terapeuta se asegura que el sujeto participa activamente en su propia sanación y transformación. Guiando a la persona con esta técnica, se facilita que ella misma se ponga en contacto con sus propias soluciones.

En este tipo de hipnosis, muy usada en medicina y psicoterapia, una consulta dura aproximadamente una hora. En primer lugar, el terapeuta inicia un diálogo con el paciente, diálogo al que le sigue la sesión propiamente dicha y tras ella, una conversación posterior para poder recoger la información sobre lo experimentado durante ella.

Es importante resaltar que la integridad y la libre capacidad de decisión de la persona son siempre respetadas en esta terapia.

 

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