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10 ladrones de tu energía según el Dalai Lama

septiembre 2, 2021

Según el Dalai Lama, hay 10 grandes ladrones de energía en nuestras vidas, que debemos corregir para lograr el bienestar y el equilibrio emocional.

De acuerdo a Dalai Lama, a menudo estaríamos en contacto con diez situaciones de robo de energía. No nos damos cuenta porque estas situaciones son comunes y sencillas, pero su acumulación realmente nos puede hacer mucho daño.

Todos los días nos encontramos inmersos en situaciones banales, clásicas, que a veces nos resultan dolorosas pero a las que no prestamos más atención. Y, sin embargo, estas son situaciones que realmente roban energía, de las que debemos ser conscientes para ponerles fin o evitarlas lo mejor que podamos.

No cuidarte a ti mismo

No podemos repetirlo lo suficiente, la salud es lo más importante. Nuestro cuerpo es una gran máquina que hay que cuidar para que funcione sin problemas. Sobre todo, cuídate: descansa, tómate un tiempo, presta atención a lo que comes y a la actividad física que realizas. Tener éxito, dinero o posesiones es inútil si nuestro cuerpo está en mal estado.

Los que siguen quejándose

Todos tenemos a alguien en nuestro círculo de amigos que sigue quejándose. Seguro que no te das cuenta, pero estas personas te están agotando porque te están usando como receptáculo, llenándote con lo que está mal. Como un jarrón lleno de goteos, absorbes esas preocupaciones que no son tuyas y te agotas para aliviar el ego de otra persona. Manténgase alejado de estas personas o ya no acepte sus quejas.

Viviendo en desorden

El desorden que satura nuestros espacios también afecta nuestra moral, nuestras vidas. Debemos aprender a clasificar y deshacernos de lo que ya no queremos, para ordenar nuestra vida diaria y encontrar el equilibrio. Un interior desordenado nos llena de energía y no nos hace sentir bien. Clasificar tus cosas es aprender a clasificar las cosas de tu pasado que quieres que desaparezcan.

Tener finanzas desorganizadas

En general, el aspecto financiero es motivo de gran preocupación. Y para no generar ansiedad innecesaria, se recomienda encarecidamente tener sus cuentas actualizadas. Pague sus deudas cuando las tenga, incluso si son amigos o familiares, y lleve un registro de lo que debe y lo que debe para poder liquidarlo lo más rápido posible. La deuda es un gran ladrón de energía porque perturba nuestra tranquilidad, crea un clima de angustia y vergüenza.

No cumplir las promesas

Una buena relación debe basarse en la confianza, por eso es importante aprender a considerar a los demás y mostrarles tus buenas intenciones. Ser una persona de confianza es, ante todo, alguien que sepa cumplir sus promesas. No poder hacer eso, por una razón u otra, o estar en una relación con alguien que no sabe cómo abrazarlos es un devorador de energía. Si se le pide que cumpla una promesa, tenga la seguridad de que puede hacerlo antes de decir que sí. Si no está seguro, prefiera decir que no. Y si después de aceptar se da cuenta de que no podrá conservarlo, discúlpese y ofrézcale a la persona que renegocie los términos del contrato u ofrezca otra alternativa. Si necesita que alguien le prometa algo, asegúrese de que realmente pueda hacerlo.

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No manejes situaciones difíciles

A menudo nos enfrentamos a situaciones difíciles que nos consumen mucha energía. Necesitamos ser conscientes de cómo los estamos resolviendo para poder hacerlo de nuevo cuando surjan. Es una forma de recuperar el poder y no dejarse llevar por estas situaciones. Es mejor evitar dejarlos tirados o intentar ignorarlos, ya que esto solo nos generará estrés y ansiedad.

Sin saber delegar

A veces todos tenemos que hacer tareas que no nos gustan, ya sea en el trabajo o en la casa. Pero si no nos hacen florecer, ¿por qué las hacemos? Porque anteponemos nuestros intereses. Creemos que al hacer estas tareas obtendremos algo de ellas, incluso si no nos gusta hacerlas. Son estas tareas las que debemos aprender a delegar, porque quizás a alguien le gustará hacerlas, que le traerán algo que no nos traen a nosotros. Delegar las tareas que nos pesan nos permite no llenar nuestra vida de negatividad, siempre que encontremos cómo delegarlas bien.

Sin saber aceptar

¿Cuántas veces nos hemos arruinado la vida por una situación que no aceptamos y que queríamos cambiar a toda costa? A veces no podemos cambiar las cosas y es una pérdida de energía y tiempo intentar hacerlo. Para su bienestar emocional, intente hacer las paces consigo mismo simplemente aceptando estas situaciones. Entendiendo que no podrás cambiarlo, y que es mejor vivir con él que emprender una lucha innecesaria.

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Sin saber cuándo descansar o cuándo actuar.

A menudo juzgamos mal nuestras fortalezas, actuando cuando deberíamos estar descansando o descansando cuando creemos que deberíamos hacerlo. Agotamos nuestras fuerzas en las direcciones equivocadas y corremos el riesgo de tomar decisiones que luego conducirán al arrepentimiento. Debemos aprender a escucharnos a nosotros mismos para descansar cuando sentimos la necesidad, y a permitirnos actuar cuando se presenten las oportunidades.

Rechazar el perdón

El resentimiento es humano. Desafortunadamente, este resentimiento a menudo nos contamina, amenazando nuestro equilibrio emocional. El perdón es parte integral del amor, y de hecho se dice que quien no ama no perdona. Perdonar es permitir que una situación que nos ha herido se aleje, es poder empezar a reconstruir. Perdonar es demostrar amor por uno mismo, los demás y el mundo.