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4 formas de terminar una relación

junio 12, 2021

Las discusiones son parte de las relaciones, pero todo tiene sus límites. Para evitar que los problemas se prolonguen, es importante saber cómo detenerlos.

Las discusiones de pareja son normales, constituyen un desacuerdo que, muy a menudo, puede ser necesario. Pero claro, siempre con moderación. Porque no es el argumento en sí lo que importa, sino cómo discutimos, cuánto tiempo discutimos, cuáles son las razones y cómo estos debates afectan a la pareja.

Todos los argumentos deben tener lugar con respeto, en prestando atención a los sentimientos del otro, en nosotros poniendo en el lugar del otro y tratando de entender su punto de vista. Porque, como personas distintas, es bastante normal tener opiniones distintas sobre asuntos que conciernen a nuestra vida personal y de pareja. Pero eso no significa que estos argumentos deban prolongarse hasta el punto de poner en peligro la estabilidad de nuestra relación.

Por eso es importante saber actuar y qué decir para detener una discusión antes de que se convierta en un verdadero tormento y cause ansiedad, malestar y tristeza en tu relación. Presentamos cuatro ejemplos de expresiones que cortan cualquier argumento romántico.

1. Acepta el conflicto como parte de la vida y deja de lado la idea de que tienes razón.

Siempre tendremos ambivalencias en la forma en que percibimos las cosas, incluso dentro de nosotros mismos. Es por eso que uno evita los extremos de miedo al conflicto y evita resolver los problemas sin comunicarlos, callando o cediendo, o asumiendo que las discusiones o los conflictos continúan de manera normal. Lo ideal es resolverlos de forma saludable.

Cada uno de nosotros puede percibir la realidad de manera diferente y, por tanto, cada opinión es legítima y válida, al igual que la nuestra. En una comunicación o una relación, Ambos somos responsables de cómo nos comunicamos y de lo que digo y de cómo lo digo., esto influirá en la respuesta de la otra parte. Cada uno de nosotros puede percibir la realidad de manera diferente y no hay una única forma de percibirla, cada opinión es legítima y válida.

2. No culpes y escucha activamente

Buscar un culpable no te llevará a ninguna parte. Todos tendrán un porcentaje de responsabilidad y se debe reconocer. Así que no juzgues ni ataque a la otra persona.

Hay que escuchar a la otra persona con sus cinco sentidos, mostrar empatía real y comprender cómo la otra persona entiende las cosas. Es decir, para ponernos en el lugar del otro, tenemos que deshacernos de nuestra propia visión.

3. Hablar desde el ego sobre las propias necesidades, percepciones, pensamientos y sentimientos.

No debemos hablar de «ti» ni desde el juicio (por ejemplo decir: «Me siento mal cuando haces eso porque para mí es muy importante …» en lugar de «es tu culpa»).

4. Sugerir soluciones o alternativas al conflicto.

Sea específico, concreto. Con todo esto, ayudarás a mejorar la resolución de conflictos de una manera más saludable y eficiente, desarrollando tu inteligencia emocional.

Como dijimos, discutir no es malo si seguimos reglas de cortesía y respeto. Solo así seremos capaces de transformar las opiniones divergentes y las discusiones que generan en puntos de partida sobre los que construir una unión más fuerte y segura, y así fortalecer nuestra relación.