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Adicciones conductuales: el placer del exceso

marzo 3, 2021

Revisar su teléfono cada minuto, hacer ejercicio compulsivamente, trabajar sin descansar o comprar sin medir son comportamientos adictivos.

Toda dependencia esconde un gran descontento. Cuandouna persona necesita «llenar» una deficiencia profunda con elementos externos, logra escapar de su vacío interno, pero de manera transitoria. Es por ello que recurre constantemente a este elemento que le conviene para generar una descarga de endorfinas que le proporciona placer y entra en el círculo de la adicción.

Cuando hablamos de «factores externos», no solo hablamos de drogas o alcohol. Estamos hablando de hábitos cotidianos socialmente aceptados como ir de compras, usar el celular, comer o ir al gimnasio. Que pasa ? Exceso.

«Los problemas con el juego, el sexo incontrolado o las compras compulsivas aumentan la dopamina en el cerebro como lo haría el consumo de sustancias psicoactivas, lo que genera una sensación de euforia», indica la Asociación Psiquiátrica Latinoamericana en el estudio Les non-sustancias dependientes.

Una persona predispuesta a la adicción desarrollará más fácilmente una adicción a estos comportamientos. porque sus impulsos se descontrolarán y tendrá que repetir constantemente este comportamiento que le produce placer. La personalidad adictiva está marcada por factores genéticos y psicosociales.

“Si hay antecedentes de adicción en la familia, es importante vigilar porque puede haber una predisposición genética; pero el entorno también importa, así como los patrones de conducta aprendidos y la cultura”, explica Paola. Andrea Velásquez, psicóloga.

Cuando existe un malestar emocional por la soledad, el aburrimiento o incluso la agresión, una personalidad adictiva tenderá a aliviarlo llenando el tiempo de actividades: trabajar, ir de compras, hacer ejercicio, mirar continuamente las redes sociales, etc.

Modelos de comportamiento

Adicción conductual también está relacionado con ciertos patrones de comportamiento que generalmente pasan desapercibidos para la persona en cuestión pero que son visibles para sus familiares más cercanos:

  • Incapacidad para completar proyectos o para honrar compromisos. La personalidad adictiva se caracteriza por la ansiedad por muchas cosas que hacer en un corto período de tiempo y, por lo tanto, rápidamente pierde interés en terminar lo que comienza.
  • Dificultad para seguir las reglas. ¿Por qué deberíamos limitar la diversión?
  • Mentiras cada vez más complejas. Como ocurre con cualquier adicción, a la persona le costará admitir que tiene un problema y que simplemente está mintiendo sobre sus motivaciones o el tiempo que dedica a la misma actividad, para no ser cuestionada.
  • Una visión poco realista de sí mismos. Al no aceptar que tienen un problema, estas personas se sienten muy afectadas por las críticas externas y se indignan por la imagen que los demás tienen de ellas.
  • Aburrimiento constante. Están constantemente insatisfechos. Nada los consuela ni los satisface tanto como la actividad compulsiva. No tienen paciencia y se desesperan fácilmente.
  • Subidón de adrenalina. La personalidad adictiva repudiará a las personas tranquilas o excesivamente organizadas. Prefiere el caos y, en esa medida, busca personas que le ofrezcan emociones intensas y relaciones fugaces.
  • Exceso sin medida. El estándar no es aceptable. Los límites no son deseables. Una personalidad adictiva buscará beber más, comer más, gastar más, jugar más, trabajar más … en definitiva, cualquier cosa que pueda considerarse excesiva.

Para una persona no dependiente, es fácil juzgar este comportamiento y encontrar la solución más simple: «deja de jugar con fuego y detén todo». Pero es más complejo que eso.

La sociedad no dependiente piensa que estas personas no mejoran porque no quieren o no les gusta. Al principio, el comportamiento adictivo les da placer, luego se convierte en placer negativo, malestar que no aprecian. Se sienten mal, pero al mismo tiempo no pueden vivir sin él porque sienten que hay una fuerza interior que los obliga, una fuerza mayor que ellos mismos ”, explica la psicóloga Paola Andrea Velásquez.

Entonces, una vez que se reconoce el problema, el siguiente paso es buscar ayuda profesional. A una persona con una adicción conductual le resultará difícil detenerse por sí misma porque tenderá a reincidir en la misma adicción o en otra más peligrosa.

La terapia consistirá en encontrar la deficiencia profunda que empuja a la persona a llenarla de todas las formas posibles, y ayúdelo abuscar satisfacción en el propio bienestar más que en factores externos. Porque el mayor riesgo que corres con esta personalidad es cambiar una adicción por otra.