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¿Cómo gestionar tu empatía?

septiembre 15, 2021

La empatía es una extraordinaria facultad de conexión, pero también puede ser una fuente real de ansiedad, agotamiento e incluso una carga.

La empatía es una facultad magnífica, que nos permite comprender al otro, sentir sus emociones y saber ponerse en su lugar. Pero el empático es bombardeado por las emociones de los demás, positivas y negativas: siente sus emociones como si fueran las suyas, lo que también es una verdadera fuente de agotamiento.

No todo el mundo es empático y no todo el mundo tiene la misma cantidad de empatía. Algunos sienten las emociones externas mucho más violentamente que otros. Algunos también son empáticos, pero no necesariamente desarrollan esta habilidad. Es cierto que es una facultad poderosa: así, una persona empática no puede mentir ni engañar al otro, porque al hacerlo, se está engañando a sí mismo.

La empatía es la mayor conexión posible con otra conciencia, ya sea humana, animal o incluso vegetal, mineral. Es la prueba de profundas capacidades emocionales y psíquicas, que van más allá de la comprensión del mundo por los cinco sentidos al mismo tiempo que lo aprehenden por las sensaciones, los sentimientos. Una persona empática no solo usa sus sentidos físicos, también usa sus sentidos espirituales. Puede conectarse con el ser profundo que es el otro, tanto a nivel de pensamientos como de sentimientos.

¿Es difícil vivir siendo empático?

Todos los empáticos son diferentes y no todos tienen la misma sensibilidad hacia los demás. Pero ser empático puede resultar complicado, y muy agotador porque constantemente sientes las emociones de los demás, hasta el punto de tener un solo deseo: el de no sentir más.

Y, de hecho, es extremadamente difícil distinguir entre una emoción que te pertenece y una emoción que proviene de otros. Estás enojado, pero ¿este enojo es tuyo o de tu prójimo? Tienes un ataque de nerviosismo sin motivo, ¿estás seguro de que viene de ti?

Además, si la empatía nos hace sentir las emociones de los demás, significa que estamos absorbiendo sus emociones negativas, sus cargas y su malestar. Si alguno de tus familiares te explica que le va mal, que está atravesando una crisis y que no sabe salir de ella, absorberás su tristeza, su enfado, su angustia. Como él, tendrá dolor de estómago, un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos.

Ser más egoísta

Como empático, tomamos para nosotros las emociones que sienten las personas que nos rodean, especialmente si es un amigo o un ser querido quien nos habla de su malestar. Pero demos un paso atrás: sí, a esta persona le va mal, pero no es la única, y no hay razón por la que debas experimentar su malestar como si fuera el tuyo, aunque tú puedas tener el tuyo propio. preocupaciones a tratar.

El ejercicio no es fácil, pero es fundamental darse cuenta de que compartir el sufrimiento del otro no le ayudará. Esta persona sufre bastante, de nada sirve añadirle una dosis de sufrimiento. Además, su problema no te concierne, no es tuyo. Puedes ayudarlo, por supuesto, pero preocuparte por él constantemente no te ayudará a ti ni a él.

Volver a ti

Cuando la transferencia de empatía se hace con su interlocutor, pasamos por su cabeza, incluso en su cuerpo. Respira y vuelve a ti mismo, encuentra tus propios sentimientos y emociones y diferencia las emociones de tu interlocutor de las tuyas.

La empatía se disipa gradualmente cuando ya no estás en contacto con los demás. Tómate un tiempo para ti, simplemente relájate y haz algo que te guste (ver una película o una serie, por ejemplo).

Ponte en una burbuja física: acurrúcate un poco, escucha música o ponte tapones para los oídos para dejar de escuchar ruidos externos, cierra las cortinas para evitar estímulos visuales externos. Así, desactivas gradualmente las emociones que te invaden.

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Habla con alguien de tu confianza

Descargar lo que nos pesa a alguien en quien usted confía siempre es beneficioso. No dudes en hablar con alguien cercano a ti, preferiblemente neutral, sobre lo que te está molestando, diciéndole que estás preocupado por un amigo. Evite hablar directamente con este amigo sobre sus preocupaciones sobre él, solo lo hará sentir culpable.

Despréndete de la situación

Se recomienda encarecidamente no entrar en la esfera de ansiedad del otro. Entonces, si un amigo tuyo está buscando trabajo, no lo busques. Además de la transferencia de emociones, no debes experimentar esta transferencia de situación. Ayuda a tu amigo si te lo pide, pero no trates de resolver su problema por él. No tienes que pasar por una situación que no es tuya, cuando ya estás pasando por emociones abrumadoras.

El Mindfulness es también una herramienta ideal para las personas empáticas, ya que permite comprender las emociones y pensamientos que nos atraviesan, darles la bienvenida y, sobre todo, determinar si nos pertenecen o no.

Si tienes dificultad para manejar tu empatía y te pesa y te agota, no dudes en hablar con un psicólogo que te podrá dar las claves para pensar primero en ti mismo, y diferenciar tus emociones de las de los demás.