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¿Cómo recuperarse del duelo?

julio 14, 2021

Nunca nos recuperamos por completo de la muerte de un ser querido, pero podemos hacer todo lo posible para que la reconstrucción sea lo más pacífica posible.

En algunas culturas, la muerte de un ser querido está muy ritualizada, lo que proporciona un entorno familiar en el que llorar. En nuestra sociedad, por el contrario, a menudo se mata a la muerte, es un suplicio que las personas que no obstante están cercanas suelen pasar solas.

Pasando por el luto sigue siendo un momento extremadamente difícil. No sabemos qué decir, nos sentimos totalmente desamparados, solos e incomprendidos. Además, vivimos en una sociedad donde es tan importante que todo salga bien, si modesto sobre las dificultades que la vida puede reservarnos, que es difícil encontrar el lugar cuando estamos de duelo. Tenemos la sensación de que tenemos no se permite estar triste o enojado, que otras personas no quieren molestarse con eso. Cuando lloramos, rápidamente podemos sentirnos fuera de lugar, incluso al final de la ceremonia, cuando todos están hablando y riendo y nos quedamos solos con nuestro dolor.

Date la oportunidad de hablar sobre el duelo

En un luto, uno puede sentirse muy solo, sin recursos, rodeado de tristeza infinita que el mundo parece no entender. La forma más fácil es, obviamente, hablar con sus seres queridos, su familia o incluso las personas con las que comparte este dolor. Desafortunadamente, a veces esto no es suficiente, especialmente cuando no todos se mueven a la misma velocidad en su dolor.

Así, el séquito, al querer hacerlo bien, a veces tiene palabras culpables. Cuando le dices a alguien «es hora de seguir adelante», es una forma de negar sus sentimientos, de hacerle comprender que no son válidos. También ocurre que el duelo de la persona se pasa en silencio, por ejemplo entre los padres jóvenes que han perdido un bebé y que se dice que no han tenido hijos, o entre las personas que sufren después de haber tenido un hijo. perdió un animal.

Sabemos que nadie llora de la misma manera. Sin embargo, nuestra sociedad estaba muerta sentimientos dolorosos, y prefiere volverse hacia lo racional evocando las etapas de un duelo que hablar con la persona en duelo sobre los sentimientos que lo perturban. Sin embargo, no hay una constante en el duelo: se puede superar con éxito en unos días, unos meses, unos años, nunca superarlo por completo, puede emerger regularmente a lo largo de la vida … sentido, sea lo que sea. es, es válido y normal.

En este caso, hable con un psicólogo, o unirse a una asociación o grupo de apoyo para personas en duelo puede ser muy beneficioso. Así te ofrecerás un marco para dejar que tu dolor se exprese sin miedo a ser juzgado, una ayuda preciosa en el trabajo de resiliencia.

Acepta tu malestar

Cuando uno está de luto, una multitud deemociones nos invade, emociones que no se nos asemejan, que no estamos acostumbrados a sentir en el día a día. Puede ser Dira, apatía, angustia, sentimiento de injusticia… Dentro de la misma familia, nadie reaccionará de la misma manera ante el duelo de un ser querido. También es común que logremos afrontar la situación y que el dolor nos abrume muchos años después.

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Estas emociones son normales: muerte de un ser querido es un verdadero suplicio, que nos abruma por completo. Por eso es bueno hablar de ello: podrás ver que es normal para el viaje de luto es discontinuo y que sus emociones son válidas, pase lo que pase.

La ayuda de un psicólogo, una asociación o un grupo de apoyo también te permitirá dejar espacio para liberar estas complejas emociones que te abruman, ya sea justo después de la muerte de un ser querido o años después. Usted será capaz de pon tus propias palabras en tu historia, cuente sus recuerdos con el difunto, sin enfrentar malentendidos o comentarios a veces culpables. El grupo de apoyo o el psicólogo no te darán una solución, pero al ofrecerte un espacio neutral y seguro para hablar, podrás escucharte a ti mismo y eventualmente encontrarlos tú mismo.

Afligirse Es importante, no enterrar el dolor en lo más profundo de uno mismo, porque siempre estará presente, sino aprender a reconstruir. El duelo pone muchas cosas en perspectiva, nos damos cuenta del valor de la vida y de las pequeñas cosas que la componen. Lamentar no es olvidar, es aprender a vivir en homenaje al difunto.