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El acercamiento de las vacaciones de fin de año.

agosto 12, 2021

El fin de año es un período particular y paradójico con el que no siempre es fácil vivir.

El fin de año marca una etapa, un cambio, una renovación… Esto supone que vamos a avanzar hacia otra cosa, que lo que ha sido ya no será. Para algunos, es el deseo de terminar un año doloroso o incluso doloroso, con la esperanza de mejores días. Para otros, es la nostalgia por todo lo que ha traído que es bueno y que no puede renovarse.

También es el momento de hacer un balance del año pasado, de tomar buenas decisiones para el próximo año.

Para muchos de nosotros Pasar el fin de año, ante todo, significa pasar las vacaciones de fin de año.. El acercamiento de estas fiestas suele ser fuente de estrés, tensiones ligadas, entre otras cosas, a las relaciones familiares que implican, a la preparación de un evento especial que rompa con la vida cotidiana. Es así como desplegaremos energía y atención para preparar un ambiente acogedor y más bonito de lo habitual. La decoración, vestimenta, comidas o incluso los obsequios elegidos serán objeto de especial cuidado para homenajear el evento.

Esta es una oportunidad para que las familias dispersas se reúnan para compartir un momento, para actualizar información sobre los demás.

Más allá del aspecto festivo de este período, este «ritual» festivo surge regularmente como una obligación de agradar, ofrecer, testimoniar su amor, su amistad, estar a la moda del momento.

En muchas familias, las fiestas, y sobre todo la Navidad, suponen hacer concesiones, treguas para no estropear esta hermosa fiesta, donde todo el mundo parece hermoso y amable. Hay una obligación de ser feliz, de fingir apreciar, de decir que lo estás pasando bien, de actuar como si nada, para no reavivar el resentimiento.

Sin embargo, la familia sigue siendo un lugar donde los conflictos, frustraciones y diversos problemas se reactivan periódicamente y no han encontrado una solución aceptable.

No olvidemos a todos aquellos que sí están solos por múltiples motivos y que, aunque quisieran, no tienen con quien compartir estos momentos. Para ellos, estos períodos reviven aún más esta experiencia de soledad, incluso de abandono o rechazo.

¿Dónde está la paradoja?

La paradoja radica en el hecho de juntarnos, reunirnos para compartir un evento alegre y ligero mientras apoyamos a los que no queremos ver y, sobre todo, evitar estar solos cuando una gran parte de los demás están en familia y celebran juntos.

Alternamos entre querer ser parte del juego y la tristeza de un sentimiento de soledad. Pero, ¿cómo no excluirnos y protegernos de lo que no nos hace bien? En estas circunstancias, muchos no se atreven a decir cómo se sienten, porque no sucede. Entonces, ¿qué podemos hacer, ya que las celebraciones de fin de año ocurren todos los años?

Participa en la conciencia

¿Cómo afrontar estas situaciones y qué nos pueden hacer vivir?

Tenemos que empezar preguntándonos qué es importante para nosotros en estos eventos. ¿Qué nos gustaría celebrar? ¿Qué significa esto para nosotros? ¿Qué podemos hacer con estos momentos únicos?

Considere el evento con más relajación:

Déjate sorprender por el evento, el reencuentro con familiares cercanos o menos cercanos. Evitar quedarnos en etiquetas a priori y antiguas que nos hemos pegado a uno u otro (mi prima pretenciosa, mi madre celosa, mi tío desagradable, mi abuelo temperamental,…). Considere ver a los demás con nuevos ojos y experimentar el evento bajo una nueva luz. Sea abierto y tenga curiosidad acerca de nuestros seres queridos, quiénes son hoy, para permitirnos salir de nuestros roles fijos y tener la oportunidad de mostrar cuánto también hemos cambiado.

Siéntete más libre, sal de convenciones y obligaciones:

Escuchar nuestros deseos más profundos al aceptar no necesariamente pensar y actuar como los demás. Atrévete a decir lo que quieres hacer o no hacer en esta ocasión. Arriésgate de desagradar. Sea creativo para celebrar a su manera. Pruebe lo que tiene sentido y es bueno para usted.

Relativizar:

Supere el evento lo mejor que pueda, diciéndose a sí mismo que es solo un momento y que va a retroceder tan rápido como sucedió. Con él, el inicio del año siguiente reactivará proyectos, esperanzas y nuevos propósitos.

No te aísles:

Otros pueden pasar por lo mismo que tú. Vaya más allá de los tópicos de «todo el mundo está en familia» para contactar con los amigos y juntarnos para pasar un buen rato.

Renta un buen video o vuelve a ver el mítico «Papá Noel es basura».

¿Por qué no aprovechar para hacer un viaje, o por qué no dedicar su tiempo a los demás, visitando a los enfermos, a los sin techo, repartiendo comidas en asociaciones …

¡Que las celebraciones de fin de año se conviertan en un período de experimentación, la oportunidad de hacer las cosas de otra manera, la oportunidad de ser tú mismo!

Foto: PublicDomainPictures (Pixabay)