Saltar al contenido

El curso de la terapia cognitivo-conductual.

junio 12, 2021

¿Sabías que las terapias cognitivo-conductuales son eficaces para muchos trastornos? Descubra cuáles.

En la familia de las terapias breves, ¡llamamos a las terapias cognitivo-conductuales! En pleno apogeo, estas terapias están lejos de la imagen epinal del psicoanálisis: aquí, no hay ningún paciente tumbado en un sofá y escarbando en su pasado. Los CBT son activos, se basan en el presente y pretenden resolver un problema rápidamente.

Las terapias conductuales y cognitivas están validadas científicamente y permiten actuar sobre el vínculo entre pensamientos, emociones y comportamientos. De corta duración y eficaces, se centran en los problemas actuales que enfrenta el paciente y ofrecen las herramientas para ayudar a superarlos.

Niños, adolescentes o adultos, todos tenemos comportamientos inapropiados o síntomas incapacitantes a diario. Las TCC permiten identificar los mecanismos en el origen de los problemas encontrados y localizar las creencias erróneas y los patrones de pensamiento inadecuados que los causan. Luego, el terapeuta ayuda a la persona a romper el círculo vicioso del sufrimiento mental, al tiempo que le proporciona las herramientas y habilidades para hacer frente a nuevas dificultades.

Según el modelo cognitivo-conductual, de hecho se trata de analizar situaciones-problema descomponiéndolas en emociones, pensamientos y comportamientos, y determinando la forma en que se influyen entre sí.

Interactivas, explícitas, educativas, colaborativas e igualitarias, las TCC permiten alcanzar metas realistas determinadas por el paciente a través de la adquisición de técnicas mediante las cuales puede modificar sus conductas o patrones de pensamiento erróneos.

¿Qué tipos de trastornos se pueden tratar con TBI?

Las TCC son terapias centradas en los problemas del paciente que son fuente de sufrimiento. Inscritas en el presente, pueden apuntar a trastornos específicos que causan malestar en el día a día o en determinadas situaciones. Se ocupan en particular de:

  • Desórdenes de ansiedad: fobia social, fobia específica, TOC, trastorno de pánico o trastorno de ansiedad generalizada, agorafobia, trastorno de estrés postraumático. Si es necesario, se puede combinar el tratamiento farmacológico.
  • Trastornos de la alimentación: anorexia, bulimia, comer en exceso, ortorexia …
  • Trastornos del sueño: síndrome de fatiga crónica, insomnio.
  • Las dependencias: alcohol, tabaco, sexo …
  • Trastornos del estado de ánimo: las formas más leves se tratarán solas, mientras que para las más graves será necesario un suplemento farmacológico.
  • Trastornos generalizados del desarrollo y esquizofrenia: el psicólogo se enfoca en el manejo emocional, la adquisición de habilidades sociales, la remediación y la investigación.

Las TCC funcionan sobre la base del análisis funcional, una técnica que permite explorar con el paciente lo que siente en momentos difíciles, como en el caso de angustia emocional, ansiedad o incluso durante un conflicto. Exploramos las emociones, pensamientos y comportamientos de la persona, y cómo se refuerzan entre sí en estas situaciones problemáticas. Este paso es fundamental para poder determinar las soluciones y herramientas a ofrecer al paciente, pero también para establecer un seguimiento totalmente adaptado y personalizado.

Terapeuta y paciente realizarán este paso al inicio del seguimiento, pero no es fijo: siempre es posible volver a él si el paciente se siente bloqueado en su vida o en la terapia, o cuando surgen nuevos problemas.

¿Qué sucede durante una sesión?

La terapia cognitivo-conductual implica la colaboración y una relación de confianza entre el paciente y el terapeuta. Cada sesión tiene una duración de entre 30 minutos y una hora, siguiendo una agenda determinada previamente por el terapeuta y el paciente y definiendo las principales áreas de trabajo, estrategias y temas que serán destacados durante esta sesión. Entre cada sesión, la persona tendrá que realizar ejercicios por su cuenta para avanzar más rápidamente y equiparse más fácilmente con las herramientas para combatir lo que le causa malestar.

Dependiendo de las demandas y necesidades del paciente, la terapia cognitivo-conductual puede durar desde unas pocas semanas hasta unos meses. Las sesiones se pueden realizar de forma individual o en grupo: en este caso, tendrán una duración de entre 1 hora y 2 horas 20 minutos, y se aconsejará al paciente que asista dos veces por semana si es posible.

fee.jpg

El terapeuta puede utilizar muchos ejercicios durante una sesión:

  • Ejercicios cognitivos: permiten apuntar a patrones de pensamiento inapropiados o poco realistas y modificarlos, limpiarlos o incluso construir formas de pensar nuevas y más adaptadas.
  • Ejercicios de comportamiento: gracias a estos ejercicios, el paciente aprende nuevos comportamientos, a reaccionar ante una situación determinada (asertividad, por ejemplo).
  • Ejercicios corporales: el paciente aprende a calmarse y relajarse física y psicológicamente a través de ejercicios totalmente adaptados.
  • Ejercicios emocionales: se trata de tomar conciencia y aceptar las emociones que nos atraviesan para regularlas mejor.

Nacida en 1920, la CBT está entrando ahora en su Tercera Ola y todavía se están desarrollando muchas herramientas para ayudar mejor a los pacientes, como la CBT basada en la atención plena o la terapia de aceptación y el compromiso.

Para obtener más información, consulte nuestra lista de psicólogos especializados en CBT.