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El deseo de cambiar y el miedo al cambio.

marzo 26, 2021

«Conozco barcos que se olvidan de partir, que le temen al mar a fuerza de envejecer», (Jacques brel).

«Conozco barcos que se olvidan de partir, que le temen al mar por el envejecimiento», (Jacques brel).

Somos como estos barcos … o no … Depende de nosotros. Es a partir de esta frase que quiero empezar a contar la «historia» del cambio. Ciertamente nos ha pasado o nos pasa a hacer esta reflexión, muy común, muy intensa.

¿En qué pensamos cuando miramos este mar?

A veces lo miramos con esperanza, pensando que sería bueno si las cosas fueran diferentes de lo que son, a veces estamos tan cansados ​​que este mar parece la única salvación posible, a veces estamos descontentos, a veces ambiciosos …

Cuando piensas en el cambio hay deseo y hay miedo.

La respuesta está en el otro lado, más allá del espacio en el que nos encontramos ahora; la respuesta está ahí, en este espacio abierto que seguimos observando. Esperemos antes de sumergirnos en algo nuevo, diferente … esperemos porque no sabemos exactamente qué es, a dónde ir, porque «estamos acostumbrados a hacer …», «estamos acostumbrados a estar». , porque «somos coherentes con lo que siempre hemos sido» … Tenemos miedo, eso es todo.

“Tenemos miedo de no llegar, miedo de lo que no sabemos y de no ‘reconocernos’.

Pero pensemos juntos: permanezcamos en el mismo espacio, no nos movamos ni un milímetro, cvamos a quedarnos quietos. O nos quedamos en el mismo espacio, elegimos no elegir, que también es una elección. O si no, el miedo elige por nosotros.

Y entonces, «Sería bueno si las cosas fueran diferentes de lo que son», pero ¿qué hago para que sean diferentes? Nuestra responsabilidad también se materializa en nuestro espacio.

¿Qué tal dar algunos pasos?

«Toma lo cierto en lugar de lo incierto», «no dejes el camino viejo por el nuevo …».

Y finalmente, tal vez no elijamos realmente … porque realmente no experimentamos la alternativa, las alternativas … solo las miramos, las deseamos, las idealizamos.

Experimentar nos permitiría entender que quizás el espacio en el que nos encontramos ahora es el que más amamos, o que el mar es una aventura maravillosa, o que hay cosas que conservar y cosas que cambiar. Realmente podríamos elegir.