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El «síndrome de la niña bonita»: ¿cómo salir de él?

febrero 21, 2021

¿Qué nos pasa cuando vivimos y elegimos las cosas según los demás? ¿Cómo romper la espiral de aprobación y finalmente ser libre?

Ocurre cada vez con más frecuencia tratar con personas (generalmente mujeres, pero no necesariamente) que pasan por lo que lleva el nombre de «síndrome de niña bonita«.

Características de quienes padecen el «síndrome de la niña bonita»

Son estas personas las que tienen comportamientos complacientes, intentando en el mejor de los casos adaptarse a las demandas externas (especialmente la familia), tienden a eclipsar sus propios deseos, dando más valor para las necesidades de los demás.

Pienso, por ejemplo, en una mujer que regentaba una boutique a nivel familiar y que, aunque fue maltratada por su cuñado y su hermana, todavía no reaccionaba y también asumía sus responsabilidades.

Las emociones de quienes experimentan el «síndrome de la niña bonita»

Por lo general, cuando estás en esta dinámica hay dos emociones dominantes:

  • Ansiedad : una emoción que surge cuando la otra persona parece crítica, «malhumorada» o distante. La ansiedad suele ir acompañada de preguntas como «¿qué hice mal?» La siguiente respuesta suele ser autocrítica: «tal vez no pasé suficiente tiempo con él / ella»; «Quizás no le di importancia a …». La ansiedad también está ligada a la frustración, a menudo inconsciente, de actuar sobre la base de los demás y no de uno mismo. No es raro que se produzcan ataques de pánico.
  • El sentimiento de culpa : un gran clásico que entra en juego cuando te «atreves» a darte más espacio. Recuerdo a una chica que estaba trabajando en el extranjero, no tenía forma de regresar a Italia para Navidad debido a problemas relacionados con el trabajo, y había recibido mensajes de desaprobación de sus familiares por su comportamiento que consideraba poco interesante hacia sus padres. Si la niña por un lado tiene claras razones, necesidades y emociones que guían sus elecciones, por otro lado, no puede evitar escuchar la voz interior que le dice: «eres egoísta e indiferente». Sin embargo, está claro que esta pequeña voz no transmite el mensaje de una necesidad real tanto como el mensaje de un juicio firme.

Las elecciones de quienes experimentan el «síndrome de la niña bonita»

Lo que sucede a menudo es que la persona que actúa sobre esta dinámica termina en hacer elecciones más condicionadas por la forma en que los demás las perciben más que en relación con sus propias inclinaciones. En general, se trata de personas que han aprendido 3 cosas en su vida:

  • No se expresa disidencia, mucho menos ira. Desobedecer a la familia original estaba prohibido o la disidencia se veía como una debilidad o un problema, se ridiculizaba.
  • Pensamos que lo que otros dicen es más cierto que lo que proviene de nuestros propios sentimientos.. «Me dicen que estoy soltero porque tengo mal genio pero tienen razón»; «Me dicen que no me importa mi mamá por mi trabajo; pero tal vez sea verdad y no me doy cuenta». Es como si los demás fueran vistos como «jueces» más imparciales y, por tanto, más fiables.
  • Cuando alguien se enoja o se aleja, actuamos para cambiar de opinión sobre nosotros. ; a veces incluso impetuosamente. «No es justo que pienses que soy una persona despreocupada, no entiendes que siempre he hecho todo por mi madre». Una oración como esta parece estar ligada a la asertividad, en realidad siempre está en una lógica disfuncional porque pretende convencer al otro de que uno es una buena persona; la idea de que alguien pueda tener una mala opinión de nosotros no se considera aceptable.

Entonces, ¿cómo salir de esta dinámica?

Normalmente el Desbloqueos dinámicos en alrededor de 12 sesiones individuales. o en grupo.

  • La primera etapa es “deshacer la dinámica” para que la gente tome conciencia de su papel en alimentarla. A menudo, estas personas se sienten víctimas de otros o se culpan a sí mismas. Lo principal es reconocer cómo alimento la dinámica sin darme cuenta en mi detrimento. Aquí salimos de la situación de impotencia y entramos en la lógica de un cambio de estrategia.
  • el segundo paso es comprender sus necesidades sin el filtro del juicio. Fácil de decir pero es la fase más difícil porque las dos partes del yo entran en juego automáticamente: la que quiere afirmarse y la «voz que juzga». Es fácil desanimarse en este punto y pensar que adaptarse tal vez sea menos agotador. Es una elección que difícilmente trae bienestar.
  • El tercer paso : aprender a expresar el disenso de manera eficaz y constructiva. Aquí también es necesario un trabajo intenso por parte de la persona, ya que se trata de romper viejos hábitos y crear nuevos a través de una comunicación completamente diferente.
  • El cuarto paso : fase más difícil de todas pero necesaria: aceptar que la forma en que nos afirmamos no agrada a los demás, y que por ello podemos recibir críticas y juicios.

Ser asertivo y complacer a los demás no necesariamente va por el mismo camino. Lo bueno, sin embargo, es que las personas que nos eligen lo hacen porque nos aceptan por lo que somos, no como les gustaría que fuéramos. Y además, finalmente seremos libres.

Fotos: Shutterstock