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Entonces, ¿cuál es el secreto de las parejas felices a las que les gusta vivir juntas?

abril 26, 2021

Un abuelo y su nieto, que son filósofos, intentarán responder a la pregunta.

– Dime abuelo, ¿por qué te quedaste casado con la abuela?

– Porque yo la amo.

– Pero papá también ama a mamá y sin embargo ya no viven juntos y ya no están casados.

– Para permanecer casado, es importante ser dos para quererlo.

– Pero Papi, no lo entiendo. Si mamá y papá querían casarse, era porque querían seguir así.

– Mi querido Julien y además tu nombre es muy significativo. En el primer nombre Julien, escucho la palabra enlace. La pareja, ves, crea vínculos precisamente para que ese vínculo sea sólido y se vuelva cada vez más, cada uno tiene la responsabilidad de mantenerlo. El vínculo es el puente que creas para encontrarte con el otro. Si el puente se cierra o se destruye, ya no hay un vínculo y el encuentro ya no tiene lugar.

– ¿Qué pasó entre mamá y papá para que el puente ya no exista entre ellos?

– Tu madre se olvidó de cuidar su tierra, sus necesidades básicas.

– No entiendo a Papi.

– Antes de casarnos, es importante entender que el otro no es la persona que debe ocuparse de nuestras necesidades ni de nuestra tierra. Cuando seamos adultos, dejamos de ser niños y su amante o su amante debe estar listo o dispuesto a dar tiempo para mantener el vínculo. Por ejemplo, un jardinero debe mantener su propia tierra para poder cultivarla y tener hermosos frutos. Si quiere que su tierra le traiga frutos, no debe esperar a que su vecino del jardín de al lado se encargue de ella. Es su responsabilidad cultivar su propio jardín y alimentar su propia tierra. Por otro lado, juntos pueden intercambiar sus verduras, sus frutas, sus flores según su cosecha. Tu papá le estaba ofreciendo a tu mamá su amor por la literatura y la música y todo lo que tenía en él y tu mamá le estaba dando su amor por el arte de la cocina, la fotografía y todo lo que tenía en ella. Todos ofrecieron su pasión, sus talentos, su tiempo, su atención para compartir buenos momentos juntos.

– Qué pasó para que mamá y papá ya no compartan su cosecha.

– Tu mamá se olvidó de cuidar su tierra. Cuando se casó, dejó de ir a la montaña para quedarse con tu papá, tú, tu hermano y tus hermanas.

– Oh, ¿es por nosotros?

– ¡Oh, no, mi querido Julien! Es solo por un descuido. Ha olvidado que caminar por la montaña es su forma de nutrir su tierra.

– ¿Entonces crees que pueden volver a casarse si ella cuida mejor su tierra?

– Verás, tu mamá ahora está con una compañera que ama la montaña como ella, y juntas nunca se olvidan de ir.

– ¡Ah, lo entiendo mejor! Es como si un jardinero quisiera fruta del jardín de al lado, pero su vecino solo tiene verduras para ofrecer y compartir se vuelve más complicado.

– Sí, eso es Julien. Solo le damos al otro lo que tenemos y si el otro no tiene lo que queremos, eso complica los intercambios.

– ¿Eso es trueque de alguna manera?

– En resumen, podríamos decir que pero se necesita el placer y también las ganas de hacerlo. Tu mamá y tu papá tuvieron una gran conversación durante 18 años y tú eres el más joven que querían con todo su corazón y un día tu mamá ya no se sintió alimentada. Se olvidó de dar un paseo por sus amadas montañas y se puso muy triste. Y el resto la conoces.

– Sí Papi, mamá parece muy feliz ahora y papá también, pero me hubiera gustado que volvieran a casarse, como tú y la abuela.

– Sí, siempre amé sus frutas y ella siempre amó mis flores.

– ¡Es verdad Papi, las flores de tu jardín son hermosas y huelen demasiado bien!

– Y tu abuela sigue siendo a mis ojos la flor más hermosa. Así como tu mamá seguirá siendo en los ojos de tu papá, uno de los mayores regalos de su vida.

– Pero papá, ¿no es él el responsable de su divorcio?

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– Si tiene razón, él también tiene su parte. No se tomó el tiempo para observar que tu mamá estaba muy cansada y que necesitaba recargar sus baterías en sus montañas. Había tanto trabajo en casa, ustedes son cuatro hijos y sus padres, no se atrevieron a pedirnos que los cuidemos. Verá, una mamá y un papá son ante todo dos adultos que se aman y también necesitan compartir tiempo sin sus hijos.

– ¿Entonces tú también eres responsable?

– Sí, tienes razón, todos somos responsables.

– Tengo suerte Papi de tenerte como abuelo porque siempre respondes a mis preguntas tomándote el tiempo.

– Ven a mis brazos mi querido Julien. Siempre es un placer para mí compartir tiempo contigo.

– Te amo papi y abuela aún más por sus buenas tartas de manzana. Hola hola !!!

– Oh, sí, tienes razón, las tartas de manzana de tu abuela Titine son demasiado buenas. Además, volvamos con ella lo antes posible, es hora de saborear su buen pastel que nos hizo con cariño para nuestra merienda.

Laurence trineo, «Dile al abuelo, ¿por qué sigues casado con la abuela?» 14dec2017

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