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¿Es el egocentrismo una tendencia?

julio 21, 2021

El «yo yo», esa tendencia a hablar sin detenerse de uno mismo y siempre volviendo a sí mismo cuando el interlocutor intenta cambiar de tema. ¿Tendencia o patología?

¿Alguna vez te has visto atrapado en una discusión con un individuo egocéntrico? Uno de esos que piensa que todo, absolutamente todo gira en torno a él, o que lo sabe todo sobre cualquier tema.

A veces, durante una discusión, comenzamos a explicar algo que nos ha sucedido y nos damos cuenta de que la persona que está al frente les está devolviendo la discusión. Sin saber cómo, la conversación dio un giro, y no pudiste poner tu anécdota porque tu interlocutor cambió de tema. Con estas personas te sientes ignorado, porque pueden pasar mucho tiempo hablando sin siquiera preguntar «y tú, ¿cómo estás?», Y te vas a casa sintiendo que no has podido aportar tu parte en la conversación. . No importa cuántas veces intentes cambiar de tema o intentar explicar algo, el interlocutor siempre vuelve a hablar y la discusión se convierte en un monólogo profundo del que solo eres el espectador.

Entendiendo el egocentrismo

No confunda egoísmo y egocentrismo. El egoísmo se refleja en personas con poca confianza en sí mismas, una forma de protegerse (encontrando las raíces de esta actitud en la infancia), pero su carácter cerrado y su falta de generosidad hará que se encuentren muchas veces solos.

El egocentrismo puede ir acompañado de megalomanía y narcisismo. La megalomanía es la propensión de un individuo egocéntrico a sobreestimar sus habilidades y a creerse el centro del mundo.

Les resulta difícil establecer relaciones auténticas porque tienden a pensar que el mundo gira en torno a ellos. No saben ser empáticos y ponerse en el lugar de otras personas, lo que les dificulta darse cuenta de que están aburriendo a sus interlocutores y no están lo suficientemente interesados ​​en ellos. Dan por sentado que lo único interesante son ellos mismos, y sus historias son más convincentes. No creen que otras personas puedan tener una opinión diferente a la suya, ni imaginan que la suya no es única.

Por lo tanto, estas personas muestran poco interés en los demás y simplemente no se dan cuenta de que es posible que necesites que te escuchen o que también necesitas expresarte. Se imaginan que sus argumentos son los únicos interesantes y válidos, por lo que no tienen la sensación de acaparar el discurso y piensan que la conversación es interesante solo por lo que aportan.

Las personas egocéntricas rara vez piden ayuda, solo comparten sus opiniones y experiencias para que usted las escuche. Si le das tu opinión, seguro que te sorprenderá ver que tu interlocutor no te hace caso, porque lo que quiere es adelantarse, y no recibir consejos. En muchas ocasiones, el narcisismo y el egocentrismo esconden un diálogo interno que se exterioriza con miras a la autoconvicción. Este tipo de personaje suele ser megalómano y cree en lo que se inventa la mayor parte del tiempo.

Las personas egocéntricas no deben confundirse con las personas conversadoras, estas últimas pueden hablar mucho para enmascarar una ansiedad subyacente que muchas veces es inconsciente. A diferencia de las personas egocéntricas a las que les gusta principalmente llamar la atención monopolizando la conversación. También podríamos ver una forma de egocentrismo en las personas que se encuentran en la denuncia crónica que dan importancia a sus problemas repitiéndolos sin cesar y esta necesidad de ser escuchados constantemente, creando cansancio en su interlocutor.

Puedes aburrirte cuando alguien solo está hablando de sí mismo, pero al mismo tiempo no tienes que escuchar y / o aconsejar, no tienes que hacerlo, puedes cortar la conversación pretendiendo que algo urgente termine …

¿Qué hacer en esta situación?

Dependiendo del vínculo que tengas con tu interlocutor egocéntrico, y el lugar de la discusión, ya sea en el teléfono, en una cafetería, en la oficina, etc., puedes acortar la conversación alegando algo urgente para terminar. Si es un amigo o un ser querido, puede usar el humor diciéndole que «te suceden cosas a ti» burlándote gentilmente de él o ella mientras vuelves a hablar de ti. O incluso para decirle en tono de humor “me cansas”, en general se deja pasar un mensaje bastante claro. O «¿puedo decir algo ahora?» siempre en tono de humor. Así que adapta tus reacciones a la conexión que tengas con este tipo de personaje.

Y para ser más pragmático, es mejor evitar estar rodeado de personas egocéntricas, que no tienen empatía.

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¿Soy una persona egocéntrica?

En general, la persona egocéntrica no se cuestiona a sí misma, tiene dificultad para hacer su autocrítica y nunca consultará por este problema. Pero aún puedes preguntarte por ti mismo al pensar en el porcentaje de tiempo que hablas y la otra persona habla. Intente equilibrarse la próxima vez que hable con alguien y promedie sus últimas conversaciones. Si ve que el porcentaje va a su favor, tal vez esté acaparando demasiado las conversaciones.

Ponte en el lugar de otras personas. Piensa en cómo te sentirías si no te permitieran hablar, si nunca pudieras decir lo que piensas o expresar tus anécdotas porque la otra persona está ocupando todo el espacio. Probablemente te sentirías agotado y no te sentirías como un amigo genuino a los ojos del otro. De acuerdo, entonces no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

Entonces, la próxima vez, deje que la otra persona comience a hablar, interese en lo que está diciendo, hágale preguntas y solo dé su punto de vista después de que haya terminado de explicarlo. Y trate de promediar el tiempo que habla cuando está con alguien: lo ideal es que intente que este porcentaje se acerque al 50-50% o al 60-40%. Sin embargo, la calidad de una comunicación no es el tiempo dedicado a conversar, sino la calidad del intercambio, atento y constructivo.

Recuerda, la empatía nos hace mejores, y si quieres ser mejores, practícalo.