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Escuela hoy – Psychologue.net

septiembre 8, 2021

Haré una fuerte crítica al sistema escolar actual tal como lo conocemos. La escuela se ha comparado durante décadas con un deporte de alto nivel, una emulación competitiva.

Haré una fuerte crítica al sistema escolar actual tal como lo conocemos. Durante décadas, la escuela se ha comparado con el deporte de alto rendimiento, una emulación competitiva en la que los estudiantes luchan despiadadamente batallas de grado. Es nuestro deber cuestionarnos sobre este fuerte espíritu competitivo, que reina supremo, tan pronto como el niño ingresa a la escuela primaria.

El juego para ganar

Esta regla, que recuerda la doctrina querida por Coubertin: «Citius, Altius, Fortius», que significa más rápido, más alto, más fuerte, es omnipresente en el sistema escolar francés, como en el deporte.

El sociólogo Pierre Bourdieu ha denunciado repetidamente una lucha de clases a través de este sistema donde el fuerte oprime al débil sin que la sociedad se ofenda, considerando estos principios como normales.

En definitiva, una violencia que genera otra violencia, por lo que se cierra el círculo. Pero no me detendré en este punto, ¡incluso si el tema merece ser profundizado! Es cierto que la competencia entre estudiantes se posiciona a la vanguardia del panorama educativo. Según muchos relatos, el sistema escolar parece un ciclotrón, una máquina despiadada lista para aplastar a los estudiantes.

Solo aquellos que son capaces de seguir el ritmo, de ser los mejores, lo hacen. Los demás caen en el olvido y son abandonados por este sistema que sólo muestra desprecio y desinterés por quienes no se adhieren a él o no tienen la posibilidad de incorporarse.

Pero si este sistema escolar no está hecho para todos, si estamos estancados, ¿qué soluciones tenemos disponibles?

Cooperación a expensas de la competencia

Si hemos observado que la escuela beneficia a los más fuertes y abandona a los más débiles a su suerte, ¿no es imprescindible repensar los cimientos de dicho sistema? Si se supone que la escuela debe prepararse para el mundo social, ¿por qué tanta galvanización competitiva? Concéntrese en la cooperación en lugar de la competencia.

Generalizar una pedagogía cooperativa sería mucho más rentable para los alumnos y los prepararía mejor para la vida laboral, donde a menudo se requiere trabajar en equipo.

Aprender el respeto, el compromiso, la ayuda mutua, el derecho a la diferencia, la solidaridad, la apertura a los demás, transmitiría valores más humanos y mucho más equitativos que la competencia desmedida, que no se utiliza solo para comparar a los alumnos, designando en multa un ganador y un perdedor.

Sería preferible privilegiar la horizontalidad a la verticalidad, en el marco de la escuela. Una condición sine qua non para un gran éxito académico y una integración exitosa en la vida laboral.

Un estudiante exitoso podría ayudar y apoyar a un estudiante en dificultad, por ejemplo. O bien, el maestro podría alentar a los estudiantes con más frecuencia a crear presentaciones grupales, lo que les enseñaría la cohesión y el papel de cada uno dentro del mismo grupo.

Volver a poner el arte en el centro de la educación para los estudiantes a quienes les gusta usar su imaginación y creatividad para fomentar un mejor aprendizaje no sería una mala idea.

Eliminar el sistema de calificación y reemplazarlo con evaluaciones (adquiridas, en proceso de ser adquiridas, no adquiridas) permitiría eliminar el estrés del alumno.

En última instancia, la cooperación solo empuja a los estudiantes hacia arriba, no hacia abajo.

Y tú, ¿cuál es tu opinión?