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La negación, un mecanismo de defensa

julio 26, 2021

La negación es un mecanismo de defensa reconocido por la psicología profunda llamado, por Sigmund Freud, psicoanálisis.

El investigador Michel Damian ha formulado precisamente la primera aporía con la que tropieza el mundo contemporáneo.

1. Una aporía: negación

Esta aporía, nos enseña la psicología moderna a llamarla: «negación». De hecho, según este lúcido investigador, primero lo llamamos «cambio climático», como una externalidad que nos amenaza, que no era más que un funcionamiento autodestructivo de nuestros modos económicos de producción. Mientras no nos miremos, y no cuestionemos nuestros propios modos de operación, como también lo indicó el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, con motivo de la COP 25, correremos hacia nuestra pérdida en en medio de la ceguera.

2. La contribución del psicoanálisis

Ahora bien, ¿quién puede abrir nuestros ojos extraviados, sino aquellos que ven más allá de la conciencia racional? ¿Si no los que conocen el doble nivel de la mente humana? Nuestra mente consciente solo se ilumina muy cerca de nosotros, y en el corto plazo en el tiempo.

Más allá del «principio de realidad» se encuentra un territorio mucho más extenso regido por «el principio del placer», ya sea que se llame inconsciente o como mejor nos parezca, ¡cuán inútiles son las controversias sobre la existencia o no del Inconsciente! Esta entidad existe, Sigmund Freud, desde su tumba, nos muestra que solo lo que nos hace felices nos gobierna e inspira. En este caso, producir, amasar y ganar riqueza y poder en toda la tierra, como ya en las tierras descongeladas del Ártico.

Esto es lo que estamos haciendo: expandir el imperio de las multinacionales, GAFA, incluso si destruye animales en todos los continentes, la tierra viva, el aire limpio y los mares llenos de peces. Pero todo esta en esto aunque : ¡incluso si, por la lenta e inexorable destrucción de nuestro medio ambiente, «al que pertenecemos», esta destrucción involucra al nuestro sin nuestro conocimiento!

3.Dos denegaciones simultáneas

Que hacemos veamos no, lo negamos, yace en lo profundo de nosotros, cerrado en la negación. Al mismo tiempo que negamos el destino reservado para todo el planeta, hace algunos años que negamos el aporte de la psicología de las profundidades, llamado psicoanálisis desde hace más de un siglo.

Las dos negaciones van de la mano: ya no descendemos pprofundo en nuestra mente y estamos satisfechos con los destellos de nuestra conciencia, que nos dice que «todo está bien», podemos seguir cavando la tierra, contaminando las montañas, el cielo y los mares, este placer no se puede negar a nosotros.

Pero el telescopio psicoanalítico ya viene diciendo «no» desde hace mucho tiempo: ve lo que los no iniciados no ven, alerta a los que aún pueden oírlo; en «Malaise dans la civilization», Freud señaló los impulsos destructivos del hombre en 1929.

4. Reconocimiento necesario

Reconocer el aporte de la investigación psicoanalítica no es solo permitir el verdadero cambio de los individuos, sino también iniciar el del curso del mundo, liderado y gobernado por estos mismos individuos.

Hoy, este reconocimiento es urgente.

No, la razón no lo ve todo, la filosofía sin psicología profunda encuentra sus límites. Porque es el destino de los universos de Lao-Tsé o Confucio, Aristóteles o Platón, Dante o Proust, todo lo que se nos ha transmitido y todo lo que hemos amado se hundirá inevitablemente, en la mezcolanza de lenguajes digitales aplastantes una vez. glorioso conocimiento humano.

Mirarnos a nosotros mismos, esa es la tarea, para nosotros y para los demás, y solo los conquistadores del espíritu, los clarividentes de hace un siglo, pueden ayudarnos en ello.

5. Mañana no

Es costumbre terminar con una nota de esperanza: aprovechemos, por el contrario, el título de Vivant Denon, que, en los albores de las revoluciones, todavía nos hace temblar. El mundo no es lo que vemos, ni el futuro lo que proyectamos. Disipar la ilusión de nuestra conciencia es la única perspectiva que nos ha llegado, si queremos mañana sea ​​otra promesa en el lenguaje de los hombres.