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Las personas que conocemos son nuestro espejo

febrero 27, 2021

La teoría del espejo es que las personas que conocemos reflejan nuestro reflejo en nosotros. Esta teoría nos ayuda a tomar conciencia de quiénes somos realmente.

¿Alguna vez has escuchado la expresión de que lo que más nos molesta de otras personas son nuestras propias faltas? ¿Y si, de hecho, aprender a vernos a nosotros mismos en los demás nos permitiera aprender a crecer, a evolucionar?

Cuando las faltas de los demás nos molestan y enfurecen, es difícil decirnos a nosotros mismos que en realidad nos estamos enfrentando a nosotros mismos. ¡No queremos, no podemos ser así! Y, sin embargo, nuestro interlocutor nos refleja nuestro reflejo, pero no somos conscientes de ello. Preferimos intentar hacer el otro cambio en lugar de tomarlo como una forma de mejorarnos a nosotros mismos.

Peor aún, a menudo descartamos lo que nos molesta, nos avergüenza o nos hace sentir incómodos con la otra persona, pero esto no resuelve el problema de fondo, que puede resurgir mientras hablamos con otras personas.

Descúbrete a través del otro

Sin embargo, debemos entender que lo que nos irrita en los demás porque inconscientemente lo sentimos dentro de nosotros no es un comportamiento específico, sino que está a nivel del ser. A veces es un rasgo particular que hemos aprendido a controlar para no dejarlo aparecer en la sociedad pero que, si nos molesta en los demás, es aún más visible en nuestra propia persona sin que nos demos cuenta.

En lugar de intentar controlar aquellos aspectos que no nos gustan de los demás, y mucho menos de nosotros mismos, debemos aprender a aceptarlos. Y para eso, primero debemos tomar conciencia de ellos, y descubrir qué nos pueden aportar que sean positivos para poder aprovechar sus lados buenos. Cuando nos reconciliemos con estos rasgos en nosotros mismos, los apreciaremos también en los demás, lo que nos ayudará a tener una relación pacífica con nosotros mismos y con los demás.

Todos tenemos fortalezas y debilidades, eso es normal. Pero cuanto más alabamos las cualidades, más nos parecen las faltas malvadas, vulgares, etc. Y si ocultamos estos defectos, es bueno porque creemos que nos hace mejores. Creemos que ir en contra de nuestra naturaleza es bueno para nosotros, pero en realidad genera sufrimiento: negar nuestra naturaleza profunda nos duele porque significa que no nos amamos plenamente. Por eso no aceptamos estas faltas que vemos en los demás: nos devuelven al sufrimiento que estamos viviendo.

Aceptarte a ti mismo es fundamental para acabar con el sufrimiento. Todos tenemos miedo de ser juzgados, excluidos, de ser ridículos, pero aceptarnos a nosotros mismos es también aprender a superar esos miedos y vivir con más serenidad.

Acepta tus miedos

¿Hay algo que te moleste acerca de tu pareja? No pienses en un comportamiento específico, sino en una forma de ser. Este aspecto que te molesta también está presente en ti, y es algo que aparece en relación contigo mismo o con los demás. Tan pronto como haya descubierto este rasgo, intente profundizar y descubrir el miedo que le impide sacar este rasgo a la luz. También trata de recordar una situación en la que este rasgo de personalidad salió en ti: esto te ayudará a entender qué lo desencadena, pero también a entender que otras personas no tienen esta forma de ser solo para ti.

Por ejemplo, en una relación podemos culpar a nuestros sucesivos socios por no querer comprometerse, por ser inmaduros y por distanciarse cuando la relación es más profunda. Como resultado de lo que nos aferramos a ellos, no queremos ser abandonados: al hacerlo, nosotros mismos adoptamos un comportamiento inmaduro, pero sin ser consciente de ello. Entonces es importante comprender este miedo y la motivación subyacente (necesidad de estar seguro, por ejemplo). Una vez que entendemos esto, nos damos cuenta de las causas de nuestras propias acciones y aprendemos cómo ser mejor autosuficientes.

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En cierto modo, lo que nos molesta cuando vemos en los demás formas de ser que en realidad son las nuestras es que estas personas se permiten ser plenamente ellas mismas, mientras nuestros miedos nos alejan.

Creemos que ser mejores viene a través del cambio, ¡pero en realidad es primero a través de la aceptación! Para comenzar a cambiar, necesitamos aceptar lo que está presente en nosotros y a lo que cerramos los ojos. Entonces, la próxima vez que la otra persona tenga una forma de ser que te moleste, pregúntate qué hay detrás de esa sensación, y si esta no es la oportunidad de crecer.