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¡Nos enamoramos de 3 maneras en nuestra vida!

agosto 4, 2021

Según la psicología, nos enamoramos tres veces, de diferentes formas, a lo largo de nuestra vida.

El amor es un sentimiento vivo, natural y especial, sobre todo porque es difícil de definir y comprender. ¡El amor no se puede ordenar, no se puede programar! Él es más fuerte que cualquier otra cosa y, a menudo, más fuerte que nosotros.Enorme, vertiginoso, mezcla pasión, deseo, placer, angustia, miedo y tristeza, ¡Es un poderoso agitador de nuestro corazón, de nuestras emociones! Tiene el gran poder de cuestionarnos todo, puede cambiar nuestras vidas y empujarnos en direcciones muy diferentes a nuestros proyectos, a veces puede incluso llevarnos al otro lado del planeta. El amor nos vuelve la cabeza, a menudo barriendo todo a su paso.

Sin embargo, aunque sea muy intrigante, no sabemos realmente para qué sirve el sentimiento de amor: ¿perpetuar la especie humana? ¿O es una construcción social y mental? ¿Algo más profundo, tal vez?

En cualquier caso, la investigación en psicología y neurología nos enseña que el amor es una elaboración mental que involucra al inconsciente y al subconsciente. Y según el mundo científico, nos enamoramos tres veces en nuestra vida. Esto no significa que nos enamoramos de tres personas diferentes, sino que nos enamoramos de tres formas distintas y siguiendo el mismo patrón. Puede ser con una misma persona o con varias: las experiencias de vida son únicas, al igual que los individuos.

Amor idealista: el primer paso hacia nuestra felicidad

Según los especialistas, este tipo de amor es el que generalmente experimentamos bastante jóvenes, cuando somos adolescentes. Suele ser el primer amor, caracterizado por la inocencia, los sueños, incluso la ingenuidad de la «madurez» del corazón. ¡Nuestras primeras experiencias, nuestra primera vez! Nuestro corazón palpitante se acelera con mariposas en el vientre entre dos lecciones y, a veces, ya muy rápido entre dos corazones:

Hablamos de idealismo porque a esta edad muchas veces carecemos de confianza y conocimiento del amor real, teniendo como referencia solo construcciones sociales o proyecciones de nuestro entorno que nos hacen inclinarnos por un amor soñado, idealizado pero no real. Y no se trata solo de amor: en este punto queremos que todas nuestras relaciones, ya sean amorosas, amistosas o familiares, sean puras, brillantes y eternas, amor o amistad de por vida. ¡Siendo jóvenes y con un corazón fuerte tenemos dentro de nosotros el deseo de triunfar donde muchos otros han fracasado! (divorcio de los padres, riñas en la familia, disputas amistosas …).

Si es una etapa que nos permite vivir grandes historias en descubrimiento e inocencia, también es un período que puede generar sufrimiento cuando nos encontramos ante una historia que está lejos de lo que imaginamos y que puede hacer añicos o incluso fracturar nuestro sueños y nuestras esperanzas casi para siempre. Sin embargo, este paso es necesario aunque siga siendo difícil porque sirve para comprender que la realidad, con sus imperfecciones, no es necesariamente menos hermosa ni menos envidiable que nuestros sueños de niños y adolescentes.

El amor necesario: el segundo paso (¡nos hacemos más grandes!)

El amor idealista es a menudo una fuente de sufrimiento, porque las ideas que nos hemos propuesto se rompen en cuanto nos damos cuenta de que el amor no es lo que pensábamos que era. Todos queremos conocer El amor que se nos asemeja, aquel que pueda cumplir con todas nuestras expectativas y llenarnos de consuelo y buenos sentimientos. Muchas veces por miedo viene a asentarse un sentimiento de miedo al abandono, a la incomprensión o la duda, pero también la impresión de estar sin defensa y de poder perder este amor tan precioso que hace que busquemos este amor para nosotros mismos. , por necesidad de consolarnos y sentirnos mejor porque sentirse amado es sentirse útil, es ser feliz y tener el sentimiento de existir realmente para uno mismo pero también para el otro y a través de él ‘otro. Estamos en busca del efecto espejo: «¡lo que me gusta de ti es que me amas»!

Es un tipo de relación bastante individualista, ya que en realidad buscamos una relación para sanarnos del sufrimiento del amor idealista, conscientemente o no. Es una relación compleja y complicada, porque nos amamos más en ella de lo que nos amamos. En esta relación, el amor es intenso, apasionado e irracional, por lo que puede llevarnos al sufrimiento y la destrucción por demasiada codependencia.

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Amor inesperado: el último paso (¡verdadera y pura felicidad!)

Los dos pasos anteriores son necesarios porque nos permiten aprender sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre nuestros deseos y deseos reales como pareja. En la primera etapa, a menudo estábamos demasiado dedicados al otro hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos, un error que se restableció en la segunda etapa, donde finalmente estábamos demasiado concentrados en nosotros mismos. Este tercer paso es el clímax, porque nos permite entender que existe un equilibrio que podemos lograr y gracias al cual todo puede suceder en nuestra vida para nuestra mayor felicidad.

Curiosamente, es cuando entendemos que podemos vivir felices sin estar enamorados que el amor es lo más verdadero porque nos demuestra que podemos vivir solos y bien con nosotros mismos sin enredarnos en nuestras propias necesidades ni en las del otro. el entendimiento, la sinceridad y la complicidad hacen que esta relación sea mucho más fuerte de lo que se vivió antes. Y efectivamente, entendemos entonces que la pareja no es solo un ser querido, sino también un ser para ser amado sin ninguna expectativa ni necesidad. Ser felices juntos es sumarnos sin restar lo que nos falta, es multiplicar las alegrías y los placeres para sentirnos más fuertes. Solos vamos más rápido, juntos vamos más lejos …

Si sientes que tienes problemas de relación, no dudes en contactar con un psicólogo para que te ayude.