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Padres: ¿cómo detectar el malestar de su hijo?

febrero 26, 2021

Aunque los niños y adolescentes gozan de buena salud en general, su malestar y trastornos mentales pueden deberse a una fuerte experiencia de violencia y acoso.

Entre los trastornos del comportamiento presentes en la adolescencia, el uso de escarificación va en aumento, principalmente entre las niñas, mientras que el abuso de sustancias como el cannabis y el alcohol, se encontrará más entre los niños.

La expresión de malestar en los adolescentes a través de estos comportamientos, se traduce en estos últimos, en la dificultad de poner palabras en su sufrimiento. De ahí la importancia de un seguimiento adecuado que les permita sentirse libres para hablar. La salud mental de su hijo es importante.

Ejemplos de estos trastornos del comportamiento

Cortarse con una brújula, un cuchillo de cocina, una navaja, quemarse con un cigarrillo… lastimarse para olvidar su sufrimiento psicológico. La escarificación se convierte en un refugio y una forma de expresar este dolor, para no ir más allá.

Muros en silencio… este es el reflejo del adolescente.

Ejemplo: “Marie, muy a menudo usa mangas largas, pero deja percibir cortes profundos. A pesar de la intervención de un supervisor de la universidad, Marie se revuelca en silencio ”.

Otro ejemplo :

“En la escuela primaria, Manon es víctima de acoso escolar, continúa en la universidad, solo para convertirse en violencia. Manon, hundida en un profundo silencio, se aísla, se corta los brazos para luego desarrollar pensamientos suicidas. «

¿Cómo explicar este cambio hacia la escarificación?

Aunque parezca extraño, la escarificación es una técnica de “supervivencia”, una forma de detener un acto irremediable. Se trata también de lograr el apaciguamiento, de silenciar este dolor psíquico, aunque sea de corta duración. Con este gesto, la adolescente también busca poner fin a sus incesantes cavilaciones, muchas veces juzgando, culpables.

Podemos sentir la tentación de confundir la escarificación con la autolesión, que es un ataque a la integridad del cuerpo, refiriéndose al deseo de dañar la propia vida. En realidad, es todo lo contrario, la escarificación es una forma de mantenerse con vida, de sacar a relucir el sufrimiento, de alguna manera.

Esto puede aparecer como una reacción al incesto, agresión sexual, acoso escolar, una situación familiar difícil o incluso el desamor de los padres.

Lo que la adolescente no puede expresar hablando, lo expresa a través de sus gestos. Al mismo tiempo, hablar no será suficiente para que la adolescente, en esta etapa, salga de su trauma, su sufrimiento, su miedo o su enfado.

El papel de los profesionales del cuidado infantil, los maestros y los padres es no dejar que la adolescente se aísle en un muro de desesperación.

Incluso si los que te rodean pueden sentirse impotentes, debes actuar. Informar a la dirección del colegio, la enfermera del colegio, el asesor educativo principal de un bachillerato, los padres … todos deben ponerse en contacto para cooperar con el adolescente y valorar la gravedad de la situación, sin olvidar consultar a un psicoterapeuta y un psiquiatra. Es fundamental salir de lo tácito, el miedo a ser juzgado o rechazado, los tabúes.

Se trata de poner en marcha la atención más adaptada y rápida, para evitar demasiadas angustias. Inicialmente, el objetivo del seguimiento no es detener las escarificaciones, sino asegurarse de que la adolescente domestique su sufrimiento, sus emociones y su estrés, para que ya no sienta la necesidad de escarificar.

Por supuesto, la alianza terapéutica y la confianza serán fundamentales.