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Pensando bien para vivir mejor

julio 29, 2021

Pensar bien significa tener un mejor control sobre nuestro flujo de pensamientos para mejorar nuestra calidad de vida. Controlar las ondas de negatividad nos permite influir directamente en nuestras emociones. Y cuando pensamos mejor y nos sentimos mejor, la influencia es positiva en nuestro comportamiento, nuestro cuerpo y nuestra salud. ¡Porque el comienzo de la felicidad está en nosotros!

Aunque todo esto nos parece lógico, a diario le damos demasiado crédito a esta voz crítica que está demasiado enamorada de la negatividad. Es ella quien nos recuerda nuestros errores pasados. Es ella quien nos derriba, llenándonos de dudas y angustias, anticipando lo peor que podría pasar en cada situación. Pero en lugar de desesperarse ante estos pensamientos, es mejor aprender a domesticarlos mediante el arte de pensar bien.

La neurociencia nos recuerda que el cerebro humano está programado para enfocarse en lo negativo, y que esto no es una maldición sino un mecanismo de supervivencia. Al anticiparnos a los peligros (aunque no sean reales), preparamos nuestro cuerpo para defendernos de ellos. La preocupación, la preocupación o la ansiedad liberan instantáneamente varias sustancias químicas como el cortisol, lo que nos permite estar siempre alerta.

La neuropsicología también informa que los pensamientos negativos se comportan igual que el humo del tabaco. No solo impactan nuestra salud y nuestro bienestar, sino que también tienen un efecto perjudicial en nuestras familias, nuestros amigos, nuestros compañeros … Porque el cerebro de quien nos escucha cambia, y también puede ponerse nervioso e irritable. a nuestro contacto.

Pensar bien para entrenar tu cerebro hacia el bienestar

Barbara Fredrickson es una científica de la Universidad de Stanford conocida por su trabajo en psicología positiva. Para ella, superar la negatividad es una apuesta que puede convertirse en una inversión rentable si tiene éxito. Más que un arte, pensar bien es el resultado de un entrenamiento continuo mediante el cual podemos modificar la programación de nuestro cerebro.

Como sabemos, la inclinación natural de nuestra mente es concentrarse en lo negativo para asegurar nuestra supervivencia. Por tanto, vamos a tener que aprender a incluir otra hoja de ruta, otro programa más sofisticado que nos enseñe a evitar riesgos y a avanzar hacia el bienestar y la serenidad. De hecho, un buen pensamiento debe aportar claridad, equilibrio y allanar el camino. Nos permite evitar perdernos en la depresión del miedo para ser más proactivos y tener más confianza.

Entrena tu atención para enfocarte en el presente

Daniel Goleman nos recuerda en su libro «Focus» la importancia de entrenar nuestra atención. Tenemos que verlo casi como un músculo, una entidad a nuestro servicio y no al servicio de una mente errante. El objetivo es que este proceso psicológico básico sea controlado más por nosotros mismos que por estímulos externos o pensamiento anárquico.

  • El circuito del pensamiento se extiende a lo largo de la circunvolución del cíngulo posterior y la corteza prefrontal medial. Nuestro razonamiento pasa por estas estructuras cerebrales. A veces, esta raza de células, conexiones y neuronas es tan hiperactiva que es difícil controlarla. Así aparecen el cansancio, el estrés, la apatía, la negatividad …
  • Una forma de controlar los pensamientos es controlar su atención. Para llegar allí, nada mejor que «desconectar» este flujo de pensamientos. Trate de no pensar en nada durante unos 15 minutos. Imagina la superficie de un lago silenciosa y suave como un espejo. Todo está equilibrado, no hay ruido, solo calma. Si se le ocurren pensamientos, aléjelos con calma.
  • Una vez que hayas silenciado con éxito el rumor de pensamientos, centra tu atención en lo que te rodea, en el momento presente.

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Pensar bien, el arte de tener un objetivo

Pensar bien requiere tener una meta. La negatividad y todo este rumor de pensamientos paralizantes es como un ciclón sin tapa que lo destruye todo. Así, para romper este sesgo mental improductivo, es necesario definir su objetivo: «Quiero sentirme bien, quiero estar tranquilo, quiero lograr mis objetivos, quiero sentirme bien conmigo mismo».

Todos estos objetivos tienen un propósito, un significado claro. Entonces, una vez que la atención esté centrada en el momento presente, tendremos que plantear nuestros objetivos de una vez por todas, con convicción. Establecer metas es la clave del bienestar, le da sentido a la vida, nos trae felicidad y permite que las emociones positivas influyan en nuestro comportamiento.

Entrena la capacidad de tu cerebro para trabajar con información positiva.

Pensar bien no solo requiere buena concentración, atención adecuada, propósito y fuerza de voluntad. También se trata de expandir las redes en nuestro cerebro para recordar la importancia de trabajar con información positiva. En otras palabras, nuestra mente debe liberarse de sus viejos mecanismos que la orientan hacia los comportamientos negativos e incapacitantes.

  • Para trabajar con información positiva, debemos revertir nuestras actitudes limitantes.
  • Así, damos forma a un yo más relajado, abierto y optimista. Debemos dejar de lado los errores del pasado para ver las oportunidades del presente.
  • Entonces nos será útil aprender a poner filtros para guardar solo la información útil, la que nos ayuda, la que nos estimula y no la que nos vuelve a dejar en nuestra zona de confort.

Pensar bien sin duda nos permite vivir mejor y disfrutar de un adecuado equilibrio interior. “Pensar bien” también requiere un trabajo personal profundo. Tenemos que reconciliarnos con nuestro “yo” presente para sentir que merecemos algo mejor: solo así nuestro “yo” futuro se consolidará como alguien más fuerte, más creativo y más tierno consigo mismo.