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¿Por qué duele ser rechazado?

julio 14, 2021

Las lesiones psicológicas más comunes en nuestra vida diaria son las que sentimos cuando nos sentimos rechazados.

¿Por qué duele tanto ser rechazado?

Lesiones psicologicas los más comunes en nuestra vida diaria son los que experimentamos cuando nos sentimos rechazados. En la era de Instagram, Facebook, Snapchat, Twitter, etc. podemos relacionarnos con una red muy grande de personas que, a su vez, pueden ignorar nuestros mensajes, nuestras publicaciones, nuestros perfiles sociales exponiéndonos a una desagradable sentimiento de rechazo. Además de estos pequeños episodios de rechazo, hay otras experiencias más importantes y devastadoras, como cuando nuestra pareja decide dejarnos, cuando nos despiden, cuando nuestros amigos nos abandonan, cuando nuestros familiares cierran la puerta hacer elecciones de vida incompatibles con nuestro sistema de valores. El dolor que sentimos en tales situaciones puede ser paralizante.

Ya sea un gran rechazo o un ligero rechazo, una cosa es segura, duele y, a veces, más de lo que esperábamos. La pregunta es: ¿por qué? ¿Por qué estamos tan impactados que al chico con el que estamos coqueteando no le gustó la última publicación navideña en Instagram y está afectando nuestro estado de ánimo?

La respuesta es que nuestro cerebro está estructurado para responder de esta manera. Cuando somos rechazados, abandonados o experimentamos una pérdida, se activan las mismas áreas del cerebro involucradas en el dolor físico, a saber, la ínsula anterior y la corteza cingulada anterior. Un estudio de neuroimagen encontró que estas regiones estaban activas cuando las personas se sentían rechazadas por sus compañeros. En otro estudio, sin embargo, parecía que estas mismas áreas del cerebro se activaban cuando a los sujetos, que acababan de dejar una relación romántica, se les mostraban fotos de sus ex parejas.

¿Por qué nuestro cerebro está estructurado de esta manera?

Según los psicólogos, parece que todo empezó cuando vivíamos de la caza en tribus. Como era imposible vivir solo, ser expulsado de una tribu significaba ser condenado a muerte. Por esta razón, nuestros cerebros se han desarrollado una especie de señal de alarma que puede advertirnos cuando la tribu a la que pertenecemos nos «eche».

Pero el dolor no es el único efecto de la experiencia de la negación, lamentablemente nuestra autoestima y nuestro estado de ánimo también se dañan, provocando un aumento en la respuesta de ira y agresión y desestabilizando nuestra necesidad de «ayuda». Membresía «. Sin embargo, El mayor daño que hace el rechazo es lo que nos infligimos a nosotros mismos, lo que hace que una autoestima ya vulnerable sea aún más vulnerable.. De hecho, cuando nos «descargan» de nuestra pareja, nuestra primera reacción no es la compasión por nosotros mismos, sino una tendencia conmovedora a criticarnos a nosotros mismos, a menospreciarnos ya asignar culpas sin sentido al final del día. Historia, reforzando un sentido de insuficiencia, inutilidad y crueldad. Cuando nuestra autoestima necesita seguridad, prácticamente le damos el golpe definitivo. Hay formas más saludables y funcionales de responder al rechazo, aliviar el sufrimiento psicológico que resulta de él, ralentizar las reacciones a la autolesión y restaurar nuestra autoestima.

Elimina toda forma de devaluación y crítica tuya.

Después de una negativa, automáticamente tendemos a alinear cualquier supuesta falla / responsabilidad que hubiéramos tenido. Si bien revisar lo que sucedió puede ser funcional para evitar cometer los mismos errores, castigarte por lo que sucedió no irá a ninguna parte si no alimenta un ciclo disfuncional de sufrimiento psicológico. Por ejemplo, si estamos «apagados» en la segunda cita porque tal vez hablamos demasiado sobre nuestra relación anterior, podríamos tomar «la próxima vez, ¡evitaré hablar de mi ex, todo el tiempo!» devaluar juicios como «¡Realmente soy / un perdedor!».

Uno de los primeros errores que cometemos cuando nos rechazan es asumir que es un asunto personal, olvidamos que en la mayoría de los casos entran en juego factores circunstanciales y muchas veces no tenemos nada que ver con ellos. Hacer una atribución interna para intentar entender qué salió mal es contraproducente y sobre todo falso.

Asignarse valor a sí mismo

Cuando nuestra autoestima es baja, es necesario haz una lista de todas las cosas que funcionan para nosotros, es necesario recuperar nuestro valor. Empecemos por encontrar 5 cualidades personales positivas : Sé escuchar a los demás, soy buen cocinero, soy bueno creando nuevas ideas, en el trabajo obtengo buenos resultados, soy coherente con mi sistema de valores, etc.

En este punto, seleccionamos una de estas cualidades para escribir uno o dos párrafos, explicando por qué esta cualidad es importante para quienes nos rodean y cómo podemos desarrollarla en una situación particular. Este ejercicio es un primer paso de apoyo para desarrollar nuestra autoestima, reducir el dolor y aumentar la confianza en nosotros mismos necesaria para seguir adelante.

Cultivar sentimientos que faciliten la conexión social.

El ser humano es un animal social y como tal busca en los demás la satisfacción de las necesidades de valor y aprobación. En primer lugar, la conexión con los demás responde a nuestra necesidad de pertenencia que se cuestiona cuando nos sentimos rechazados. Para ello, es importante recuperar ese sentimiento de conexión con los demás cuando nos rechazan. Por ejemplo, en el trabajo no me incluyeron en la invitación a cenar, siempre puedo contar con el equipo de baloncesto que veo el fin de semana después del entrenamiento.

Si un amigo no responde a los mensajes, siempre podemos recurrir a aquellos que estén disponibles e interesados ​​en interactuar con nosotros. Si el otro no está interesado en nosotros en una primera cita, siempre podemos contactar a nuestro mejor amigo y pedirle pasar una velada juntos. Lo importante es no confirmar creencias disfuncionales de hostilidad., por ejemplo: no soy digno de ser amado, nadie me ama, no merezco el afecto de las personas, etc., que albergan emociones negativas.

El rechazo es una experiencia muy dolorosa, pero la buena noticia es que podemos utilizar herramientas útiles para reconocer lo que nos está sucediendo, tratando de limitar el sufrimiento psicológico que de él se deriva, sin reforzar los mecanismos de autocrítica y autodesprecio. Esto nos permitirá evitar un daño mayor a la autoestima y lidiar con mayor eficacia con las experiencias negativas que seguirán en nuestras vidas.