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¿Por qué solo escuchamos lo que queremos escuchar?

junio 28, 2021

¿Has notado que solo escuchamos lo que queremos escuchar, solo la información que confirma nuestras ideas?

Los seres humanos tenemos una peculiaridad: alabamos la necesidad de cuestionar, pero en realidad necesitamos estar seguros de nosotros mismos. Creemos que nuestras ideas y opiniones son sólidas, válidas y necesarias, sin saber realmente por qué actuamos como somos. A veces, nuestras ideas y rasgos son más importantes que la razón, y no importa lo que nos digan, no cederemos. Por eso a menudo se dice que solo escuchamos lo que queremos.

Y de hecho, tenemos una característica especial: la atención selectiva. Nos enfocamos solo en ciertos puntos y oscurecemos otros, especialmente en el campo de las ideas y creencias. Y si esto es algo que todos hacemos porque no podemos integrar todos los estímulos de nuestro entorno, es sin embargo un sesgo que hace que siempre nos acerquemos a la realidad de la misma forma.

Cette attention sélective fait effectivement que les informations que nous conservons ne sont pas toujours les plus valables ou pertinentes : au contraire, nous avons tous tendance à préférer accorder de l’importance aux informations qui nous confortent dans nos idées ou opinions, qui confirment ce que pensamos.

El impacto de la atención selectiva

Por tanto, para no sobrecargarse de información, nuestro cerebro se centra en determinada información, favoreciendo aquella que está de acuerdo con sus principios preexistentes. Pero debemos tener cuidado, porque la atención selectiva puede derivar fácilmente en un retraimiento, un rechazo a ver evidencia que va en contra de lo que creemos y nuestros valores.

La atención selectiva es, además, una actitud que observamos a diario pero sin darnos cuenta: nos rodeamos de personas que tienen ideas similares a las nuestras, leemos artículos que abordan un tema desde un ángulo en el que creemos, nos interesamos. Y muy a menudo, preferimos evitar enfrentarnos a personas o medios de comunicación que llevan ideas contrarias a las nuestras para evitar conflictos, enojos, frustraciones e incomprensiones frente a estas ideas. Operamos en entornos que refuerzan nuestras ideas y buscamos esos entornos, lo que nos hace pensar que tenemos razón ya que los demás piensan lo mismo que nosotros.

Sesgo de confirmación

Más allá de la atención selectiva, también somos víctimas del sesgo de confirmación, un sesgo cognitivo que hace que escuchemos más o busquemos evidencias que validen lo que ya creemos, cuestionando o ignorando lo que invalidaría estas ideas. Entendemos de inmediato lo preocupante que puede ser esto, en nuestras relaciones personales, pero también a nivel profesional, y particularmente en determinadas áreas (policía, justicia, investigación científica …).

Esto es algo que hacemos de forma inconsciente: cuando nos enfrentamos a una información que no se adapta a nuestras ideas, a nuestra moral, preferimos rechazarla, sin tomarnos el tiempo de comprobar la validez de la información que nos da. A veces incluso logramos reinterpretar información que no concuerda con nuestras ideas para que coincida con lo que pensamos.

No existe una verdad única para todos, y tendemos a buscar datos que confirmen nuestra propia visión de la realidad. Las personas inseguras estarán mucho más ancladas en sus prejuicios porque tienen miedo al cambio.

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¿Por qué tenemos que abrirnos?

Estos sesgos cognitivos nos mantienen en el error: como solo queremos tener información que valide lo que pensamos, preferimos no enriquecer nuestro conocimiento a riesgo de tener que cuestionarnos.

El sesgo de confirmación y el sesgo de atención selectiva pueden tener un gran impacto en algunas industrias, pero también en algunas personas. Así, se ha observado que las personas con depresión de manera inconsciente toman en cuenta mucho más toda la información que confirma su malestar y su aislamiento, entrando en un círculo vicioso de malestar. No se trata de personas que se entregan a la incomodidad, como a menudo podemos escuchar, sino de personas que experimentan una enfermedad psicológica real y son víctimas de sesgos cognitivos que solo refuerzan el sentimiento de que tienen que sentirse mal y no tienen nada más que desear en el mundo de ahí la necesidad de un adecuado seguimiento psicológico.

Por eso es tan importante tener la mente abierta. Respetar las ideas de los demás sin saltarnos el cuello y, en ocasiones, intentar dar un paso atrás para entender de dónde vienen nuestras ideas y considerar las de los demás sin prejuicios.