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¡Quítate el caparazón! – Psychologue.net

agosto 31, 2021

Tener un caparazón te permite protegerte de los golpes de la vida. Pero cuando este caparazón nos impide vivir plenamente, debemos estar atentos.

Todos tenemos diferentes temperamentos, y es normal que seamos más o menos expresivos, más o menos introvertidos o extrovertidos. Uno no es mejor que el otro, son rasgos que nos caracterizan, pero debemos estar atentos si perdemos el equilibrio.

Si sientes que te estás retirando poco a poco, que no puedes soportar la compañía de los demás y, sobre todo, que ya no eres capaz de prosperar (porque podemos muy bien florecer por nuestra cuenta), que estás refugiado en tu caparazón. , entonces tienes que tener cuidado. Al tener tal comportamiento de autoprotección, corre el riesgo de perder el contacto con la realidad y volverse invisible para los demás, lo que puede causar preocupación.

Introvertido y aislado, ¿cuál es la diferencia?

Tienes que marcar la diferencia entre ser reservado y estar emocionalmente aislado. La introversión es un rasgo común (se estima que entre el 25 y el 50% de la población lo es), se trata de personas que se sienten bien en su propia compañía y tardan un poco más en rendirse. Por el contrario, las personas que están emocionalmente aisladas no quieren abrirse a los demás o no pueden hacerlo.

Están sujetos a un gran miedo, el de volverse vulnerables de golpe si se abren a los demás, de sufrir y de no estar equipados con las herramientas adecuadas para afrontar este sufrimiento. Suelen ser personas que tienen baja autoestima y poca confianza en sí mismas, que no se creen fuertes y piensan que no pueden ser apreciadas en un grupo porque son menos valiosas que los demás. Nunca dan su opinión y dejan que otros decidan por ellos, a riesgo de sentirse abrumados.

Este tipo de comportamiento se encuentra a menudo en personas que han sufrido violencia o comportamiento agresivo y han retenido un recuerdo traumático del mismo, pero no solo.

Tenga en cuenta que el aislamiento emocional puede adoptar muchas formas. Algunas personas no hablarán mucho, otras serán conscientes de este miedo, otras se volverán altivas y despectivas para protegerse de los demás. En cualquier caso, el caparazón no debería impedirte vivir tu vida al máximo.

Aislarte emocionalmente, aislarte socialmente

Existe una diferencia entre querer mantener su privacidad para sí mismo y aislarse emocionalmente y, por lo tanto, a veces socialmente. No querer hablar de algo está bien, pero guardarte todo para ti y no abrirte en absoluto tampoco es bueno. A la fuerza, ya no hablamos de lo que importa con los que nos rodean: para no lastimarnos o mostrar nuestras faltas, solo hablamos de lluvia y buen tiempo, adoptamos comportamientos estereotipados. Otros también se dan cuenta y pierden interés en vernos.

Poco a poco, algunas personas intentan evitar el contacto con otras personas. Prefieren quedarse en casa, y la sola idea de estar en contacto con otras personas puede generar ansiedad. Hay que tener cuidado en este momento, porque la persona puede mostrar signos de depresión y ansiedad pero, como vive interiormente sobre sí misma y se ha hecho invisible para los demás, nadie se da cuenta.

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No es necesario tener una vida social prolífica, ver gente todo el tiempo y tener muchos amigos. Pero es necesario contar con algunas personas de confianza, con las que puedas expresarte sin disfraz. Esto es lo que nos permitirá no solo adaptarnos a nuestro entorno, sino también abrirnos a él y construirnos en relación con él y con los demás. Debemos aprender a encontrar el justo equilibrio entre la construcción individual y la construcción social, para poder disfrutar plenamente de la vida.

Si sientes que tienes problemas para abrirte con los demás, que te resulta difícil salir con otras personas y que no puedes abrir tu caparazón, no dudes en consultar a un psicólogo profesional que te ayudará a encontrar el camino de regreso. Tu balance.