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Reconocer la tristeza pertenece a mentes fuertes

febrero 15, 2021

A menudo escuchamos que la tristeza es para los débiles. ¿Pero cómo esta emoción natural no es, al contrario, una demostración de nuestra fuerza y ​​nuestra humanidad?

¿Cuántas veces has intentado contener o encubrir tu tristeza? Desde pequeños, la sociedad nos ha hecho comprender que no podemos permitirnos estar tristes, que debemos ser valientes, siempre fuertes, que no podemos dejarnos llevar, que la tristeza no nos traerá nada y que la alegría es la única emoción deseable y deseable. nos hace bien. Pero una alegría contenida, por supuesto.

Contrario a la creencia popular la tristeza no es una emoción negativa. Los seres humanos tienden a dividir las emociones en dos campos, el positivo y el no. De hecho, todas nuestras emociones son positivas. “Paul Ekman” Reconocido experto en emociones y lenguaje no verbal, enumeró 7 emociones experimentadas universalmente. Alegría, disgusto, enfado, tristeza, miedo, desprecio, sorpresa.

De hecho hay más si contamos los diferentes sentimientos y sentimientos que nos atraviesan. La paleta de colores emocionales es mucho más amplia. Querer vivir sin emociones o evitar algunas sería como reducir la música a unas notas eliminando las que no nos gustan.. Haría la música muy pobre.

Las emociones son parte del proceso de aprendizaje y sin emociones no aprenderíamos mucho o seríamos robots perfectos. No somos nuestras emociones, los creamos según determinadas circunstancias. Y la percepción de estas circunstancias es personal para nosotros. 10 personas, ante la misma situación, reaccionarán de diferentes formas. La educación para escuchar las emociones es fundamental para comprender su naturaleza.

Tristeza: una emoción básica

La pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental, un despido, una enfermedad, o incluso cuando no logramos las metas que nos propusimos … Estas son algunas de las situaciones que pueden causar tristeza. Es cierto que no siempre se trata de una tristeza instantánea, porque, al principio, es sobre todo un enfado contra estas fuerzas lo que provocó la pérdida.

Existe una diferencia fundamental entre tristeza y depresión. Esto último no es una emoción, sino una enfermedad. que va mucho más allá de un mal momento pasajero: para ser diagnosticado, debe generar un estado de tristeza sostenida y muy intensa, asociada a otros síntomas. Aparte de esta diferencia, que es central, la tristeza se ve de la misma manera que la depresión, por lo que mucha gente quiere eliminarla.

Si además de estar un rato triste, experimentas alteraciones del sueño, incapacidad para sentir placer mientras realizas ciertas actividades que antes te producían placer, falta de motivación para realizar tus actividades diarias, pero también falta de concentración y sentimiento de culpa, no lo dudes más: es el momento de buscar ayuda profesional.

Volver a la tristeza, como emoción, es una oportunidad única para conocerse mejor. Incluso es una emoción que algunos estudios han vinculado a una mayor activación del cuerpo, para generar una respuesta tras una pérdida. Además, es una emoción que, como tal, necesita la ayuda y el apoyo de los seres queridos, no un seguimiento clínico.

Lágrimas

A pesar de la cantidad de lágrimas que los seres humanos pueden derramar, todavía no hemos identificado el misterio completo detrás de ellas. Sin embargo, los estudios muestran que, para los seres sociales que somos, tienen una función de liberación y comunicación hacia los demás, una forma de buscar consuelo.

Pero detrás de las lágrimas suele haber una compleja red de emociones, rara vez son objeto de una sola emoción. Son muchas las circunstancias en las que podemos llorar: llorar de tristeza, alegría, empatía hacia los que nos rodean, enfado, o incluso mientras vemos una película en movimiento. Cada lágrima cuenta una historia importante para nosotros.

Contenerlos o verlos como enemigos no nos hace mejores ni más fuertes., solo deseamos aislar nuestras emociones de los demás para que no puedan juzgarnos. Y es en este punto que debemos preguntarnos: ¿esta persona a la que te estás cerrando nunca ha llorado? Porque si nunca lo ha hecho, algo anda mal.

El llanto nos calma, disminuye la ansiedad que nos abruma, nos ayuda a respirar mejor, nos hace ser fieles a lo que sentimos, conectarnos con los demás, y como si fuera poco, nos permiten ‘eliminar bacterias y así proteger nuestro organismo. Entonces, ¿por qué está mal visto llorar?

Sé fuerte, no llores

Aquellos que lloran con facilidad a menudo escuchan a la gente criticarlos, censurar este alivio. Porque tenemos que ser fuertes ante todo, y llorar es para los débiles, es algo ridículo o, peor aún, un rasgo infantil. A fuerza de escuchar estas críticas, las interiorizamos gradualmente. Y así, nos convertimos en los censores de nuestras propias lágrimas.

A veces podemos entender por qué nos dicen esto. Quizás no esté dicho con mala intención, pero son frases que escuchamos y aprendemos desde la infancia y así pasan a formar parte de nuestro repertorio. Los construimos y compartimos de forma automática, sin pensar en ello.

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Y, sin embargo, su efecto no está exento de peligro. La aceptación y socialización de este mensaje es un terreno fértil para las generaciones futuras, quienes heredarán los productos de cada paso que demos. Asi que, los niños aprenden temprano a incorporar esta censura que ofrecen los adultos, como si hacerlo fuera un paso necesario hacia la adolescencia y la edad adulta.

Con ellos y con nosotros mismos, tenemos una responsabilidad: el de comprender mejor las emociones, independientemente de su valor. Se trata de aceptarlos y dejarlos respirar para que puedan cumplir con su rol reconstituyente o motivador. Es cierto que, teóricamente, puede resultar muy educativo separar nuestra parte emocional de nuestra parte lógica, pero a nivel funcional no podemos olvidar que los procesos están entrelazados. Entonces, el todo es muy diferente de lo que podríamos imaginar cuando sumamos todas las partes.

¿Conoce la caricatura «Vice-Versa»? Mediante la personalización de las emociones, ayuda a comprender la necesidad de la tristeza. La tristeza es precisamente el personaje que sabe consolar, también el que se acerca a la melancolía. Y es sobre todo quien da toda su profundidad y valor a la alegría.

La tristeza es uno de nuestros aliados. No la veas como un enemigo y comienza una batalla contra ella, porque el único resultado posible es un sufrimiento aún más intenso y abrumador. En definitiva, la tristeza forma parte de la paleta emocional, es independiente del contexto en el que se presenta y solo fruto de nuestra propia experiencia.