Saltar al contenido

Síndrome de Cenicienta: ¿necesitas encontrar un príncipe azul?

octubre 1, 2021

Este síndrome psicológico puede ayudar a comprender ciertos conflictos en la relación con los demás, especialmente en las relaciones sentimentales.

Este comportamiento fue sacado a la luz por Colette Dowling en 1981, en su libro «The Cinderella Complex», luego descrito gradualmente por muchos autores. Descubra cómo este síndrome puede definir las relaciones románticas.

Todos sabemos Cenicienta, esta jovencita cuidando a su suegra y sus hermanastras que la maltratan a cambio. Una vez que su belleza se revela en el baile, despierta la envidia y la lujuria de los hombres y huye. Entonces, ¿Cenicienta encarna la inocencia y la belleza?

No solo: lo que caracteriza al complejo de Cenicienta es el establecimiento de un longitud del brazo (amoroso, amistoso) reemplazando la autonomía y la libertad.

Síndrome de cenicienta Es caracterizado por la necesidad psicológica de encontrar un príncipe azul o una princesa de cuento de hadas que nos permita salir de nuestra atormentada vida y hacernos felices gracias a su amor. Para lograr este caprichoso objetivo, idealizamos a la posible pareja o pareja para cumplir esas expectativas, lo que hace muy difícil lograr el deseo amoroso.

Si, inicialmente, este síndrome se ha descrito como adecuado solo para mujeres, ahora se ve como una estrategia que puede ser aplicada tanto por hombres como por mujeres.

¿De dónde viene este síndrome?

Según el psicólogo Juan Gutiérrez, el origen psicológico de este síndrome podría estar en aprender un patrón de comportamiento que comenzó en la niñez, en respuesta y como consecuencia del trato autoritario (represivo) y afectivamente distante del niño por parte de los padres, continuando sin cambios hasta que el niño se convierte en adulto. En los casos más graves, puede describir un abuso psicológico real, donde el niño es víctima de un abuso de poder por parte de los padres que, en lugar de ofrecerle la ternura y el aprecio necesarios para su desarrollo inicial, lo tratan con fuertes demandas emocionales sin estar presente para demandas emocionales básicas. El niño asume entonces el papel de padre, tanto en su persona como en sus responsabilidades (tareas del hogar, cuidado de otros niños …): forzado, el desarrollo evolutivo se trunca y el niño se siente obligado a comportarse como un adulto.

¿Tiene la sociedad un papel en la aparición de este síndrome?

Es cierto que la educación que se da a las niñas favorece la aparición de este síndrome. Enseñamos a las niñas, desde pequeñas, que solo se definen por la realización del amor y que su príncipe azul se esconde a la vuelta de la esquina. Al hacerlo, ponemos a las chicas en una posición de pasividad y les inculcamos que el gran amor es lo único que vale la pena que exista, en detrimento de todo lo demás (pasiones, aficiones, carrera, otras relaciones …). En outre, nous leur apprenons ainsi que seul un homme pourra leur permettre de se réaliser pleinement et totalement, que c’est lui qui leur permettra d’être heureuses : l’identité propre est annihilée au profit d’une identité vécue par le prisme Masculino. La relación a distancia establecida en este tipo de relación puede volverse peligrosa rápidamente.

¿Cuáles son las consecuencias de este síndrome?

Las consecuencias psicológicas de este síndrome pueden ser bastante graves y se pueden encontrar en diferentes tipos de relaciones, según el grado de afectación. Las consecuencias pueden ser las siguientes:

  • Tendencia o incapacidad para defenderse de los demás y lucirse.
  • Conocer la victimización que se generaliza en todas las relaciones con los compañeros (amigos, parejas, etc.).
  • Aceptación del abuso de poder que otros pueden ejercer sobre el individuo, similar al vivido durante la infancia.
  • Aprendizaje de un vínculo emocional desequilibrado, basado en el ejercicio del poder en la interacción con los demás y en el establecimiento de vínculos emocionales del tipo dominación-sumisión.
shutterstock-381087295.jpg

En la práctica, este síndrome puede tener fuertes consecuencias en la forma en que nos relacionamos con los demás, ya sean amigos o parejas románticas. Las relaciones son desequilibradas, el compromiso romántico es más complejo y hay una mayor inestabilidad en las relaciones.

¿Cómo curar el síndrome de Cenicienta?

La solución a este síndrome, como tantos otros conflictos psicológicos nacidos en la infancia y la adolescencia, radica en el reconocimiento y aceptación del propio conflicto.

Gracias a un profesional de la psicología, el paciente aprenderá a deshacerse del malestar que le provoca el síndrome aprendiendo comportamientos alternativos más adaptados y equilibrados (gracias a las terapias cognitivo-conductuales en particular). No existe una cura mágica, solo un enfrentamiento consciente y maduro de los conflictos puede ayudarte a superarlos.

El seguimiento psicológico es de gran ayuda para identificar estos conflictos y apoyar al paciente en el aprendizaje de nuevas formas de interacción con los demás. La detección, el diagnóstico y la resolución de los problemas conyugales que puedan deberse a dichos conflictos también se puede realizar mediante el asesoramiento psicológico.